Más de moda que nunca y me atrevería a decir que un tanto manchado por ser el filósofo de cabecera de gymbros e incels. El estoicismo ha sido mi rama menos favorita al estudiar el helenismo porque esa máxima de que “el destino guía a quien lo acepta y arrastra a quien se resiste” es un mensaje muy peligroso. Normal que lo abracen todos los sacacuartos que pretenden cobrarte una pasta por decirte que te levantes a las cuatro de la mañana para hacer burpees. Es también un buen ejemplo de que a veces separar al autor de la obra no es aconsejable. Y es que el que alguien haya sido puesto a dedo como futuro emperador por Adriano es un contexto bastante relevante a la hora de leerle predicar sobre la necesidad de supeditarse al destino. Aún así, lectura muy interesante para entender el estoicismo romano cuya influencia todavía …
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Poesía, libros y alpiste. Escampaos y bandolerismo. Si bajo de la rama soy Víctor Briones Antón
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Los libros de Señó Moshuelo
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Nacho reseñó Meditaciones de Marco Aurelio
¿A quién no le va a gustar un estoico romano del siglo II?
3 estrellas
Más de moda que nunca y me atrevería a decir que un tanto manchado por ser el filósofo de cabecera de gymbros e incels. El estoicismo ha sido mi rama menos favorita al estudiar el helenismo porque esa máxima de que “el destino guía a quien lo acepta y arrastra a quien se resiste” es un mensaje muy peligroso. Normal que lo abracen todos los sacacuartos que pretenden cobrarte una pasta por decirte que te levantes a las cuatro de la mañana para hacer burpees. Es también un buen ejemplo de que a veces separar al autor de la obra no es aconsejable. Y es que el que alguien haya sido puesto a dedo como futuro emperador por Adriano es un contexto bastante relevante a la hora de leerle predicar sobre la necesidad de supeditarse al destino. Aún así, lectura muy interesante para entender el estoicismo romano cuya influencia todavía llega al día de hoy. Y es que, ¿a quién no le va a gustar un estoico romano del siglo segundo?
Manuel Monroy Correa terminó de leer Terrestre de Cristina Rivera Garza
Terminé de leer este libro en la línea 2 del metro, desde la estación General Anaya hasta Cuatro Caminos (de regreso después de haber presentado un poemario de un autor residente en Tepotzotlán en una librería de Coyoacán). Aunque todo libro puede disfrutarse de cualquier modo, y las preferencias sean múltiples, no quiero decir que sea de una lectura simple. Lo leí igualmente en mi casa y en otras ocasiones, de camino a otros lados. El estilo de Cristina Rivera Garza es uno que combina lo político con lo histórico, consciente de que toda escritura está entre la memoria, la investigación, el lugar de enunciación. En este caso, la mirada feminista de mujeres mexicanas en el siglo XX y el rasgo común a cada historia: el viaje como deseo y experiencia en estado de alerta. Combinación también de apertura y retrospectiva.
Los cuentos que más disfruté fueron «Los leones …
Terminé de leer este libro en la línea 2 del metro, desde la estación General Anaya hasta Cuatro Caminos (de regreso después de haber presentado un poemario de un autor residente en Tepotzotlán en una librería de Coyoacán). Aunque todo libro puede disfrutarse de cualquier modo, y las preferencias sean múltiples, no quiero decir que sea de una lectura simple. Lo leí igualmente en mi casa y en otras ocasiones, de camino a otros lados. El estilo de Cristina Rivera Garza es uno que combina lo político con lo histórico, consciente de que toda escritura está entre la memoria, la investigación, el lugar de enunciación. En este caso, la mirada feminista de mujeres mexicanas en el siglo XX y el rasgo común a cada historia: el viaje como deseo y experiencia en estado de alerta. Combinación también de apertura y retrospectiva.
Los cuentos que más disfruté fueron «Los leones no están acá» y «Pajarracas». El primero me parece magistral en el uso del negativo como enunciación de algo sobre lo cual los personajes se apartan. Mantener algo así no solo implica un juego de estilo literario sino también es el carácter mismo de la historia, la de dos amantes que huyen y que no son capaces de decirse desde el deseo (de lo que podrían ser). El segundo cuento es un homenaje al ímpetu que lleva a dos chicas a viajar descuidadamente y, a pesar de que el peligro es posible, se manifiesta la bondad de hombres que son fieras latentes. ¿Una dulce ilusión? Una maravillosa fantasía en la que estas dos mujeres son, también, aves y libres. ¿Hasta dónde es posible mantener la libertad?
También: ¿hasta dónde es posible andar en la frontera donde el vaivén del deseo, del peligro, de la memoria, de la limitada libertad y de las convicciones políticas —anarquistas, por ejemplo— pende de un hilo o puede sacudirse hasta volcarse al final? ¿Y cuál es el final de todo? La narración de ello. Ese es el final de todo, perdido o recuperado
Señó Moshuelo terminó de leer Version Celeste de Juan Larrea (Letras hispánicas, #295)

Version Celeste por Juan Larrea, Miguel Nieto, José Lucas (Letras hispánicas, #295)
Juan Larrea se ganó la consideración de los ultraístas, defendió casi en solitario los postulados creacionistas y fue el introductor …
Señó Moshuelo terminó de leer Letra torcida, letra torcida de Tom Franklin (Narrativa, #24)
Señó Moshuelo comentó acerca de Letra torcida, letra torcida de Tom Franklin (Narrativa, #24)
Alfredo Duplat terminó de leer Los detectives salvajes de Roberto Bolaño
Una de las novelas latinoamericanas más importantes de finales del siglo XX. Las memorias de varios jóvenes de un movimiento de poetas en México que descubren su propia tradición literaria, su voz poética y los altibajos de la vida, en un relato fascinante.
Una de las novelas latinoamericanas más importantes de finales del siglo XX. Las memorias de varios jóvenes de un movimiento de poetas en México que descubren su propia tradición literaria, su voz poética y los altibajos de la vida, en un relato fascinante.
Beabook30 reseñó Hielo de Anna Kavan
Dentro de la locura
5 estrellas
Cuando decubrí esta novela solo sabía que era una distopía. Imaginé las características habituales del género y eso era lo que esperaba encontrar. Por el contrario, no es un libro corriente e incluso inventaría un género para él: distopía alucinógena. En él nos sumergimos en la mente de su protagonista, un hombre que vive con su cerebro en proceso de desconexión de la realidad. En teoría tras una gran catástrofe (tal vez Nuclear) se produce un cambio climático global y su protagonista busca desesperadamente a una mujer de su pasado con la que está obsesionado. Eso ya dije que es en teoría, porque igual que él se desconecta nosotros tenemos que entrar en sus pensamientos recurrentes, recuerdos, fantasías y reinterpretarlo todos por nosotros mismos. Ningún personaje tiene nombre en este relato, tengo mi explicación para eso y para muchas otras cosas... pero no las digo porque no quiero arruinarle la …
Cuando decubrí esta novela solo sabía que era una distopía. Imaginé las características habituales del género y eso era lo que esperaba encontrar. Por el contrario, no es un libro corriente e incluso inventaría un género para él: distopía alucinógena. En él nos sumergimos en la mente de su protagonista, un hombre que vive con su cerebro en proceso de desconexión de la realidad. En teoría tras una gran catástrofe (tal vez Nuclear) se produce un cambio climático global y su protagonista busca desesperadamente a una mujer de su pasado con la que está obsesionado. Eso ya dije que es en teoría, porque igual que él se desconecta nosotros tenemos que entrar en sus pensamientos recurrentes, recuerdos, fantasías y reinterpretarlo todos por nosotros mismos. Ningún personaje tiene nombre en este relato, tengo mi explicación para eso y para muchas otras cosas... pero no las digo porque no quiero arruinarle la experiencia a futuros lectores.
Pero sí puedo comentar que se percibe el temor a la Guerra Final y la catástrofe Nuclear propia de los años 60. Tuve todo el tiempo la sensación de que la autora fue víctima de malos tratos y una madre abusiva... como si todo el libro fuera un "mal viaje" por drogas a su propia historia. Luego leyendo la biografía de Anna Kavan, he comprobado que tal vez tuviera razón. En cuanto al cerebro de la escritora diré que no creo que estuviera demasiado bien, hay mucha realidad en esa irrealidad creada.
Ocaña reseñó Leche condensada de Aida González Rossi
Una experiencia solo para algunas personas
4 estrellas
Terminado este libro tan especial, con un lenguaje y unas referencias de una generación y un tipo de personas, que resultará críptico e ininteligible a otros, o pasados unos años.
Yo he conseguido entrar y abrazarlo como un poema, agradecido de pertenecer a los que comprenden. Curiosamente no es un libro extenso, pero a veces ha sido tan duro y desagradable, que he necesitado leerlo poco a poco.
En fin, no logro poner buenas palabras a esta experiencia, creo que lo describe mucho mejor @mduritz en su reseña: lectura.social/user/Mduritz/review/9355#anchor-9355
M.Duritz reseñó Leche condensada de Aida González Rossi
Un poema
Este libro es un ejercicio estilístico muy, muy arriesgado, pero que funciona súper bien una vez entras en el rollo. Lo dice la editora Sabina Urraca en una entrevista y yo lo pensé nada más empezarlo, este libro es un poema, un poema muy largo. El ritmo, la oralidad, las imágenes, te enganchan. Es una lectura azucarada, una golosina: leche condensada. También es bruto y desgradable, pero al mismo tiempo increíblemente tierno. He conectado mucho con el tono, con el mundo interior de la protagonista, su intensidad, la onda expansiva que es, el amor y la luz que lo impregnan y lo mueven todo; también con la falta de palabras para explicar unas experiencias que te arrollan. Lo de haber sido emo wannabe de pueblo en los 2000 también influye, claro (:
Señó Moshuelo respondió al estado de Ocaña
@ocana A mí me ayuda un poco renunciar a cambiar algo, al menos a gran escala. Me vale con no callarme, aunque me tilden de iluso, woke o raruno... casi ya no me duele, nada si viene de los que no me conocen, un poquito si es de los que dicen quererme.
Y sí, hasta el coño de la montaña de basura y de las cacatúas que repiten mantras idiotizantes.
Señó Moshuelo respondió al estado de Ocaña
@ocana porque para qué nos sirve que la rumba te cocine unas papas con chocos si después salimos a la calle y ya no sabemos hablar más que de competencia y enfrentamiento. En fin, esto que dice la cita me parece algo tan evidente que me sorprende las caras que encuentro cuando lo explico en según qué ambientes y lugares.
Ocaña citó Técnica y tecnología de Adrián Almazán
Y hoy, ante la muerte de la sociedad industrial, seguimos cerrando los ojos. Al igual que el anciano temeroso que en la hora postrera se conforta el corazón pensando en su infinito reposo paradisíaco junto a Dios, nuestras sociedades fantasean con la conquista espacial, la Gran Singularidad, la mutación transhumana o la muerte de la muerte. Inmortalidad y poder, al fin y al cabo, ya sea bajo la forma de una extensión y eternización de la raza humana a través de la Galaxia, una vida eterna en bits y silicio, una mejora constante de nuestro cuerpo a través de sustancias químicas o prótesis biomecánicas o simplemente la inmortalidad biotecnológicamente asistida.
Todo apunta a que si nada cambia nuestra confianza sin fisuras en la tecnología, que algunos llaman tecno-optimismo pero que es más bien una tecnolatría, terminará siendo nuestra perdición. Mientras seamos incapaces de descender de las alturas a las que nos ha conducido el mito del progreso y no nos atrevamos a mirar a los ojos a nuestra situación real, seguiremos sin darnos cuenta de que lo que necesitamos son transformaciones éticas y políticas profundas, no más tecnologías. Y cuanto más alto nos lleve nuestra levitación mesiánica, más dura será nuestra caída.
— Técnica y tecnología por Adrián Almazán (Página 131)
Señó Moshuelo reseñó Iluminada de Lidia Yuknavitch
Esta historia se deshilacha y nos deshace
5 estrellas
Qué pocos libros hacen eso, metérsenos dentro para desbaratarnos, para remover todo lo que parecía inamovible y decir cosas que ya hemos escuchado pero de formas nuevas, que no suenan a repetición sino a fogonazo. Hay distopía, feminismo, historia, lingüística, poesía, fantasía, animales que habla, viajes temporales o astrales, no termino de tenerlo claro, ecologismo, rabia, rebeldía, la estatua de la libertad, mohawks que caminan por las vigas de acero, fascinación, asombro, un nido entre sus páginas, un refugio, un lugar en el que limpiarnos de lo civilizatorio como uniforme. Hay sobre todo belleza en esta obra, después ya podríamos hablar del género que se supone desarrolla (una especie de ciencia ficción con un ramalazo de fantasía delicioso), del estilo en la prosa de la autora, del armazón narrativo, la estructura, a veces desarmada y complicada de seguir..., pero es que sobre todo es belleza lo que se nos ofrece, …
Qué pocos libros hacen eso, metérsenos dentro para desbaratarnos, para remover todo lo que parecía inamovible y decir cosas que ya hemos escuchado pero de formas nuevas, que no suenan a repetición sino a fogonazo. Hay distopía, feminismo, historia, lingüística, poesía, fantasía, animales que habla, viajes temporales o astrales, no termino de tenerlo claro, ecologismo, rabia, rebeldía, la estatua de la libertad, mohawks que caminan por las vigas de acero, fascinación, asombro, un nido entre sus páginas, un refugio, un lugar en el que limpiarnos de lo civilizatorio como uniforme. Hay sobre todo belleza en esta obra, después ya podríamos hablar del género que se supone desarrolla (una especie de ciencia ficción con un ramalazo de fantasía delicioso), del estilo en la prosa de la autora, del armazón narrativo, la estructura, a veces desarmada y complicada de seguir..., pero es que sobre todo es belleza lo que se nos ofrece, otro mundo lleno de alivio, un espacio en el que reconciliarnos con el dolor y con la sangre vertida. No, no es una historia complaciente, es cruda por momentos, pero siempre acaba en un alivio, en una esperanza de que la propia historia, la intuición de quién somos y qué queremos y no queremos hacer, nos permitirá refugiarnos a esperar el nuevo día, el nuevo tiempo, el nuevo existir. Este es un libro que nos acoge y nos reta, que es hogar y también terreno desolado. Un adentro y un afuera, un reto y un colchón confortable en el que echarse a descansar. Es precisamente en el tino y la tensión en la manera de contar lo cruento, lo erótico, lo depravado, donde el estilo de Yuknavitch se eleva muy por encima de lo que puede ofrecer cualquier otro escritor. También sorprende y satisface cómo se engarzan ideas y razonamientos dentro de las vidas y conversaciones de los personajes, eso que cuesta tanto, no predicar, no resultar panfletera, no es ni de lejos un problema en este libro. Es más, consigue la autora, que esas píldoras de ideología y reflexión complementen y eleven aún más el pulso de la narración. Este libro es un regalo, que venga de la editorial que viene es aún más satisfactorio. Porque es de esas que no solo juegan a ganar dinero, que sí, que tienen que vivir y comer o simplemente existir, pero Horror Vacui juega a otra cosa, nos regala voces que jamás llegarían a nuestras manos de no ser por ellas, por su línea editorial y por el mimo que ponen en sus libros.
Impactante
4 estrellas
La manera de escribir de Alana es suave y así se leería si no fuese porque la historia que cuenta es áspera, dolorosa. Cada capítulo es concentrado de sentimientos y al final al menos consigue que veas la luz.


















