Señó Moshuelo valoró El cielo de la selva: 4 estrellas

El cielo de la selva por Elaine Vilar Madruga Vilar Madruga (lava, #003)
La selva es un dios hambriento. Uno que permite vivir a salvo en sus dominios pero exige el más alto …
Poesía, libros y alpiste. Escampaos y bandolerismo. Si bajo de la rama soy Víctor Briones Antón
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La selva es un dios hambriento. Uno que permite vivir a salvo en sus dominios pero exige el más alto …
Empiezo a leerlo para comentarlo en mastodon con el hastag #lecturascasaarbol
Pues es el tomo que me quedaba de lo editado por Valdemar, me quedo un poco huérfano de uno de mis referentes, a ver por dónde tiro ahora, quizás en la editorial Dilatando Mentes encuentre autores de esta línea y calaña.
En estas páginas hallamos un Ligotti menos esotérico y filosófico, con visitas a territorios más conocidos, pero siempre desde su estilo particularísimo.
Merecen atención especial algunos relatos que parecen tutoriales de escritura pero..., y los exquisitos bocaditos finales, cuentos brevísimos con referentes más que recinocibles, que me han encantado.
Adiós, Tomasito Ligotti, volveremos a vernos, seguramente en algún suburbio de calles palpitantes y ominosas, te invito a un piti y me llevas a alguno de tus horrores.

De la excelsa trinidad que reina en los infiernos de la literatura de terror moderna y contemporánea, Poe, Lovecraft y …
Propuesta arriesgada, que te interpela a no entender, que juega a sacar poemas de la nada sobre la nada, poemas tentativos y sin un andamiaje sólido. Por eso mismo me ha resultado sumamente interesante. Una de las cosas que hace la poesía es enseñarnos a desentender a no aferrarnos al significado, a desligar este del valor expresivo de la obra. La extrañeza que causa este poemario, la manera de ir entres sus páginas adelante y atrás, buscando sin saber qué, la gramática estallada, la mancha asimétrica del texto sobre el blanco, todo en el poemario, en definitiva, parece encaminarse a un arte sublime del no entender para bajar al símbolo, a la memoria, a la evocación, a la nada fértil.
Propuesta arriesgada, que te interpela a no entender, que juega a sacar poemas de la nada sobre la nada, poemas tentativos y sin un andamiaje sólido. Por eso mismo me ha resultado sumamente interesante. Una de las cosas que hace la poesía es enseñarnos a desentender a no aferrarnos al significado, a desligar este del valor expresivo de la obra. La extrañeza que causa este poemario, la manera de ir entres sus páginas adelante y atrás, buscando sin saber qué, la gramática estallada, la mancha asimétrica del texto sobre el blanco, todo en el poemario, en definitiva, parece encaminarse a un arte sublime del no entender para bajar al símbolo, a la memoria, a la evocación, a la nada fértil.

No sabemos, por milagro y acierto de su autora, quién nos habla en este libro, ¿un grajo, una urraca, una …
Poesía para no entender, para desasirse de los referentes. Poemas río, caudalosos, exuberantes, ricos en referentes y en derivas. Se suele decir que la poesía así es enrevesada y que no llega a todos, pero soy de los que piensa que estamos empachados de sentido, aferrados a significados que nos lastran, y que textos así nos ayudan a soltarnos de manos, a rajar la verja gramatical que nos limita.

Un poema en su plenitud supone la renovación de una alianza. Si un poema es pleno, la Creación se atisba …

"Aun en los mejores relatos de ciencia.ficción es raro encontrar una cultura genuinamente extraña que sea verosímil y autoconsistente. La …
No sé muy bien que decir. Gustarme me ha gustado, aunque su eje y su trama se aferren a asuntos que están siempre a punto de desmoronarse por demasiado retruécano narrativo y demasiado afán explicativo.
Llegué a esta obra por la curiosidad de leer ar jorge martin en sus inicios y ya se ven cositas, siempre es interesante esto de ir a los principios.
Soy un apasionado de todo lo que huela a mundos descritos de forma exótica y minuciosa. La variedad de ellos, aunque se centre en uno en concreto para situar la acción y el conflicto, es en esta obra abrumadora, droguita güena, con sabor por momentos al mejor y más imaginativo Vance.
En fin, que un mucho a la construcción de mundos y un ñeeee a la trama; a pesar de que hace un loable intento por desplegar unas coordenadas culturales alejadas de lo …
No sé muy bien que decir. Gustarme me ha gustado, aunque su eje y su trama se aferren a asuntos que están siempre a punto de desmoronarse por demasiado retruécano narrativo y demasiado afán explicativo.
Llegué a esta obra por la curiosidad de leer ar jorge martin en sus inicios y ya se ven cositas, siempre es interesante esto de ir a los principios.
Soy un apasionado de todo lo que huela a mundos descritos de forma exótica y minuciosa. La variedad de ellos, aunque se centre en uno en concreto para situar la acción y el conflicto, es en esta obra abrumadora, droguita güena, con sabor por momentos al mejor y más imaginativo Vance.
En fin, que un mucho a la construcción de mundos y un ñeeee a la trama; a pesar de que hace un loable intento por desplegar unas coordenadas culturales alejadas de lo conocido.
Vamos, que me ha gustado pero que se le ven los carsonsillo roío por los ratone.
Si te mola este tipo de cierta ficción que tiene su fuerte en la descripción de mundos te encantará, si buscas algo más de hondura pues te quedarás con ganas.