Señó Moshuelo quiere leer Las voladoras de Mónica Ojeda

Las voladoras por Mónica Ojeda
Mónica Ojeda se ha convertido en una de las voces más exitosas y leídas de la nueva generación literaria latinoamericana. …
Poesía, libros y alpiste. Escampaos y bandolerismo. Si bajo de la rama soy Víctor Briones Antón
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Mónica Ojeda se ha convertido en una de las voces más exitosas y leídas de la nueva generación literaria latinoamericana. …
Un autor imponent, però he de reconèixer que en alguns moments se m'ha fet muntanya amunt. Una prosa excepcional però de vegades molt intrincada.
Un autor imponent, però he de reconèixer que en alguns moments se m'ha fet muntanya amunt. Una prosa excepcional però de vegades molt intrincada.
Qui va ser Maria? Una versió de la verge Maria poderosa i feminista, feta des de l'ull de l'Islam amb comentaris creuats amb el cristianisme. Pensat per fer petar el cap de la gent que el té acomodat a les versions oficials.
Qui va ser Maria? Una versió de la verge Maria poderosa i feminista, feta des de l'ull de l'Islam amb comentaris creuats amb el cristianisme. Pensat per fer petar el cap de la gent que el té acomodat a les versions oficials.
Un llibre excepcional per donar sentit a la lectura de la Ilíada. «No és possible estimar i ser just si es coneix l'imperi de la força i se sap no respectar-lo.»
Un llibre excepcional per donar sentit a la lectura de la Ilíada. «No és possible estimar i ser just si es coneix l'imperi de la força i se sap no respectar-lo.»

En la ciudad de Lucille ya no queda ningún monstruo, o eso les enseñan a los niños. Jam ha crecido …

Robert Bloch (1917-1994) empezó a publicar a los 18 años y enseguida se convirtió en autor cotizado de las páginas …
Pues un casi cuatro. Es una historia que se acerca a lo pulp, muy gamberra y guarrindonga por gore y sanguinolenta. Algunas escenas de lo que hacen las ratas, de como besan con sus primorosos hociquitos de caléndula y pitiminí los rostros de los habitantes de Londres son de saltar de gustito. Creo que eso es lo mejor de esta historia, esos momentos de descripción del banquete de los roedores que son simplemente frenéticos, disfrutones, delirantes y te dejan sin aliento. Hay cositas mejorables en la obra: la elección del prota-héroe a veces se hace forzada, el epílogo es demasiado predecible y alguna cosilla más. Pero me lo he pasado tan bien, hay tanta casquería y despiece que, oye, le perdono los defectos. Sí que me gusta el tono catastrofista y la crítica a la soberbia civilizatoria de los hombres. A la próxima rata que vea le doy cinco euros …
Pues un casi cuatro. Es una historia que se acerca a lo pulp, muy gamberra y guarrindonga por gore y sanguinolenta. Algunas escenas de lo que hacen las ratas, de como besan con sus primorosos hociquitos de caléndula y pitiminí los rostros de los habitantes de Londres son de saltar de gustito. Creo que eso es lo mejor de esta historia, esos momentos de descripción del banquete de los roedores que son simplemente frenéticos, disfrutones, delirantes y te dejan sin aliento. Hay cositas mejorables en la obra: la elección del prota-héroe a veces se hace forzada, el epílogo es demasiado predecible y alguna cosilla más. Pero me lo he pasado tan bien, hay tanta casquería y despiece que, oye, le perdono los defectos. Sí que me gusta el tono catastrofista y la crítica a la soberbia civilizatoria de los hombres. A la próxima rata que vea le doy cinco euros pa que le hable bien de mí a su reina.

Las ratas y los seres humanos han sido enemigos naturales durante millones de años. Pero ahora, por primera vez y …
@McAllus tengo que revisitarlo, en la época que leí casi todo Bradbury recuerdo que este me dejó buen sabor ...
Un personaje del que conocía su contexto (un tanto absurdo y alivio cómico, una especie de cruce entre Reed Richards y Masacre pero en el universo DC) pero del que no había leído nada hasta ahora. En esta primera aproximación me ha sorprendido gratamente con un Plastic Man que no se limita a ser un payaso unidimensional sino que se enfrenta a su mortalidad y al peso de su pasado. Gráficamente alterna un dibujo luminoso y casi infantil cuando nos muestra el mundo súperheroico en el que vive Plastic Man como miembro (último mono, pero miembro) de la Liga de la Justicia y otro oscuro y otro feísta cuando nos narra las miserias que vive en su vida privada. Muy recomendable.
Uno de los libros menos conocidos y, a primera vista, menos interesantes del autor pero, una vez se empieza, vemos que la crítica de libros es, con Gould de la mano, un arma poderosísima contra la sociobiología y el determinismo más recalcitrantes. Si, este libro es un compendio de recensiones sobre libros. El recopilatorio de ensayos tiene verdaderas joyas: “Darwinismo de cartón piedra” es una mordaz y audaz crítica a la sociobiología y contra la ciencia aséptica y pretendidamente (aunque de forma falaz) objetiva. Gould dice:
“creo que hay que rechazar la ecuación del no partidismo anodino con objetividad, una absurda noción que han fomentado las peores tradiciones de telediarios. Podremos examinar más de cerca una crítica si conocemos a su autor; pero lo que hay que juzgar al final no es su autobiografía, sino sus argumentos”.
También da una posible explicación al antropocentrísmo de la sociobiología popular …
Uno de los libros menos conocidos y, a primera vista, menos interesantes del autor pero, una vez se empieza, vemos que la crítica de libros es, con Gould de la mano, un arma poderosísima contra la sociobiología y el determinismo más recalcitrantes. Si, este libro es un compendio de recensiones sobre libros. El recopilatorio de ensayos tiene verdaderas joyas: “Darwinismo de cartón piedra” es una mordaz y audaz crítica a la sociobiología y contra la ciencia aséptica y pretendidamente (aunque de forma falaz) objetiva. Gould dice:
“creo que hay que rechazar la ecuación del no partidismo anodino con objetividad, una absurda noción que han fomentado las peores tradiciones de telediarios. Podremos examinar más de cerca una crítica si conocemos a su autor; pero lo que hay que juzgar al final no es su autobiografía, sino sus argumentos”.
También da una posible explicación al antropocentrísmo de la sociobiología popular y recalca la importancia de los No-Resultados (negative resoults). En el “Fantasma de protagoras”, Gould estudia, de la mano de un biólogo y un antropólogo, la evolución de la cultura humana, y enfrenta dos visiones antagónicas: una visión darwinista ortodoxa y una que sitúa a la cultura en el contexto de la evolución a distintos niveles o multinivel. En otros ensayos habla de libros históricos como El tiempo profundo de Hutton, habla de la obra de George Cuvier y, en “Genes en el cerebro”, Gould vuelve a la carga y desafía el intento (fallido) de la sociobiología de explicar la cultura en términos etológicos de unidades comportamentales delimitadas y heredables ¿Alguien puede definir exáctamente la ideología o la religión de forma que la podamos seguir en los individuos, y su descendencia, y así falsar esta hipótesis? Nadie en su sano juicio lo haría, pero los sociobiólogos son demasiado tenaces (y osados). En “El último postulado”, donde habla de la obra del psicólogo Jenssen, constituye el embrión de una de las mejores obras de Stephen Jay Gould: La falsa medida del hombre, y donde critica la cosificación de la inteligencia en un número (el Coeficiente Intelectual).
Gould también nos habla dela más que interesante vida de Barbara McClintock y la importnacia de su invstigación en la actual concepción de la evolución y, por extensión, en la biología; del desconocido Ernest Everett Just y del ecólogo G. Evelyn Hutchinson. Además, hará en “Los peligros de la esperanza” una defensa valiente de la filosofía hegeliana en la ciencia: los puntos críticos de los sistemas no son explicables desde un punto de vista reduccionista y gradualista y, en “Utopía S.L.” hará una reflexión filosófica sobre el cartesianismo en la ciencia occidental. Y toca temas polémicos, como los organismos modificados genéticamente, en “La integridad y el señor Rifkin”.