Señó Moshuelo quiere leer Conflicto no es lo mismo que abuso de Laura Macaya

Conflicto no es lo mismo que abuso por Laura Macaya, Hamaca
Conflicto no es lo mismo que abuso coge su título del libro Conflict is not abuse (Sarah Schulman, 2016) y …
Poesía, libros y alpiste. Escampaos y bandolerismo. Si bajo de la rama soy Víctor Briones Antón
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Conflicto no es lo mismo que abuso coge su título del libro Conflict is not abuse (Sarah Schulman, 2016) y …
Me gustan mucho los planteamientos que se hacen en este fanzine: veo una crítica muy relevante a ciertos discursos que están permeando el mainstream. También, supongo que por ser la transcripción de una charla y no algo escrito desde un inicio, se me hace muy repetitivo. Y por otro lado al final peca un poco de lo de siempre: me falta concreción en las propuestas, más ejemplos concretos y menos discurso (sin desmerecerlo, porque es importante). Una muy buena lectura introductoria al antipunitivismo feminista :)
La literatura de la España franquista me fascina porque hizo de la necesidad virtud. Su obligada tibieza en cuanto al mensaje crítico se percibe hoy como elegante sutileza, un juego de decir y no decir, un reto para el lector a la hora de identificar esos dardos. Me imagino que no fue plato de gusto tener que escribir bajo esas condiciones, pero hoy en día, en la era en la que parece necesario subrayar diez veces en rojo el mensaje con el que quieres trascender, es un estilo que yo personalmente agradezco.
La novela es magnífica y, aunque tiene un tema ya bastante gastado a través de los años (ciudad de provincias con personajes aplastados por las costumbres nacional-católicas), se lee con mucho agrado. Me venía siempre a la cabeza la película Calle Mayor, de Bardem.
Me ha gustado que tiene tres puntos de vista formales en cuanto …
La literatura de la España franquista me fascina porque hizo de la necesidad virtud. Su obligada tibieza en cuanto al mensaje crítico se percibe hoy como elegante sutileza, un juego de decir y no decir, un reto para el lector a la hora de identificar esos dardos. Me imagino que no fue plato de gusto tener que escribir bajo esas condiciones, pero hoy en día, en la era en la que parece necesario subrayar diez veces en rojo el mensaje con el que quieres trascender, es un estilo que yo personalmente agradezco.
La novela es magnífica y, aunque tiene un tema ya bastante gastado a través de los años (ciudad de provincias con personajes aplastados por las costumbres nacional-católicas), se lee con mucho agrado. Me venía siempre a la cabeza la película Calle Mayor, de Bardem.
Me ha gustado que tiene tres puntos de vista formales en cuanto a la narración (narradora omnisciente, el de Natalia y el de Pablo). El tercio final de la novela desencadena una mayor carga dramática en el momento oportuno, porque hay un breve periodo en el que todo parece demasiado aburrido y plano.
La autora demuestra en todo momento sensibilidad y hondura, me quedo con ganas de leer algo más de ella. Seguro que lo haré.
Hay algunos cuentos de viajeros en el tiempo. Y yo normalmente pienso que cuando aparece una máquina del tiempo esa es señal de que el autor es un holgazán. Pues por que la máquina del tiempo te deja hacer cualquier cosa con la historia, justifica y explica todo. Pero Ted Chiang es chido y no se anda con esas trampas. Sus personajes van al futuro y al pasado para verse a sí mismos, y lo importante es el contraste entre las trayectorias, como si pudieran recordar con gran fidelidad o como si pudieran anticipar con precisión.
Incluye el cuentito ese de los Papagayos, tan triste y tan divertido. ¿Buscando inteligencia extraterrestre? Pa'qué.
Viene el cuentito de las mascotas virtuales, qué interesante cómo la noción de inteligencia artificial ha cambiado.
También está esa carta desde un universo de cromo sólido, que hace fácil pensar acerca del final termodinámico …
Hay algunos cuentos de viajeros en el tiempo. Y yo normalmente pienso que cuando aparece una máquina del tiempo esa es señal de que el autor es un holgazán. Pues por que la máquina del tiempo te deja hacer cualquier cosa con la historia, justifica y explica todo. Pero Ted Chiang es chido y no se anda con esas trampas. Sus personajes van al futuro y al pasado para verse a sí mismos, y lo importante es el contraste entre las trayectorias, como si pudieran recordar con gran fidelidad o como si pudieran anticipar con precisión.
Incluye el cuentito ese de los Papagayos, tan triste y tan divertido. ¿Buscando inteligencia extraterrestre? Pa'qué.
Viene el cuentito de las mascotas virtuales, qué interesante cómo la noción de inteligencia artificial ha cambiado.
También está esa carta desde un universo de cromo sólido, que hace fácil pensar acerca del final termodinámico de nuestro universo. Bien bonita.
Y el cuento que es una plegaria elevada al creador desde un prototipo de mundo, algo incompleto pero no por ello menos valioso para sus habitantes. Triste y familiar.
Recomiendo la versión original en inglés, pero esta traducción no está mal. ¡Cuatro estrellas en castellano, cinco en pikinglich!
Yo quisiera leer algo así escrito originalmente en castellano. ¡Pero no encuentro! ¿Alguna recomendación?
Un excelente recuento de cómo es que llegamos a este punto de vigilancia y dominación corporativa del internet, la historia de algunas resistencias, y algunas ideas de cómo salir de ahí.
Disfruté mucho su lectura y la recomiendo en especial para personas no-tecnólogas por su lenguaje sencillo y su estructura amena. Creo que muchas veces es difícil explicar a nuestros colegas por qué tenemos que defender la internet. Este libro hace un buen trabajo.
Leído en dos tandas. Lo empecé como bibliografía para el TFM, no me dio tiempo a terminarlo y quise aprovechar que lo tenía en préstamo hasta septiembre para leerlo entero. Me parece una joya. Desconozco si existen ensayos más relevantes, recientes, accesibles... Pero yo encontré este y a mí me ha flipado la relación entre temas y las preguntas que hace Bruner aquí. Pensar lo literario desde la ciencia y la ciencia desde lo literario no es nada común y me ha hecho chiribitas el cerebro un montón de veces con la manera en la que lo explica. Habla de psicología, de filosofía, de proceso científico, de narrativa, de educación, de percepción. De cómo construimos nuestra imagen del mundo, de cómo nos relacionamos, de cómo nos contamos... Me falta mucho conocimiento y referencias para apreciar y disfrutar al completo lo que propone este libro, por lo que he leído mucho …
Leído en dos tandas. Lo empecé como bibliografía para el TFM, no me dio tiempo a terminarlo y quise aprovechar que lo tenía en préstamo hasta septiembre para leerlo entero. Me parece una joya. Desconozco si existen ensayos más relevantes, recientes, accesibles... Pero yo encontré este y a mí me ha flipado la relación entre temas y las preguntas que hace Bruner aquí. Pensar lo literario desde la ciencia y la ciencia desde lo literario no es nada común y me ha hecho chiribitas el cerebro un montón de veces con la manera en la que lo explica. Habla de psicología, de filosofía, de proceso científico, de narrativa, de educación, de percepción. De cómo construimos nuestra imagen del mundo, de cómo nos relacionamos, de cómo nos contamos... Me falta mucho conocimiento y referencias para apreciar y disfrutar al completo lo que propone este libro, por lo que he leído mucho en diagonal, pero he sido capaz de encontrar oro. Eso sí, es un libro académico y por tanto DENSO (aunque he de decir que mucho menos denso que otros).
Libro muy interesante y necesario en estas épocas de sobreabundancia de distopías. La autora es norteamericana y eso se nota, pero hace un recorrido casi universal (aunque España está ausente) por las utopías cotidianas de ayer y hoy. Es un libro con un formato casi académico por lo riguroso que es y por la impresionante cantidad de referencias bibliográficas que tienen y que podrían alargar la lectura al infinito. Sin embargo su contenido está muy bien redactado y su lectura es fácil. A modo de resumen copio un párrafo de la autora: "Quizá más urgente aún que todo esto sea la necesidad de ejercitar nuestras capacidades cognitivas de albergar esperanza. Tenemos que imaginarnos el futuro que queremos, verlo como un objetivo concreto y pensar en los distintos caminos que tenemos disponibles para convertirlo en una realidad, por descabellado o inalcanzable que pueda parecernos en este momento. A veces, el mero …
Libro muy interesante y necesario en estas épocas de sobreabundancia de distopías. La autora es norteamericana y eso se nota, pero hace un recorrido casi universal (aunque España está ausente) por las utopías cotidianas de ayer y hoy. Es un libro con un formato casi académico por lo riguroso que es y por la impresionante cantidad de referencias bibliográficas que tienen y que podrían alargar la lectura al infinito. Sin embargo su contenido está muy bien redactado y su lectura es fácil. A modo de resumen copio un párrafo de la autora: "Quizá más urgente aún que todo esto sea la necesidad de ejercitar nuestras capacidades cognitivas de albergar esperanza. Tenemos que imaginarnos el futuro que queremos, verlo como un objetivo concreto y pensar en los distintos caminos que tenemos disponibles para convertirlo en una realidad, por descabellado o inalcanzable que pueda parecernos en este momento. A veces, el mero acto de imaginarnos algo nos ayuda a hacerlo realidad. Todos podemos cultivar la capacidad de proyectarnos hacia el futuro si nos resistimos al miedo y la ansiedad que paralizan nuestras capacidades innatas de soñar. Cuanta más esperanza tenemos, mejor se nos da tener esperanza y más inspiramos a quienes nos rodean a ejercitar su propia capacidad cognitiva de albergar esperanza. Esto no es pensamiento positivo vacuo; es aprender a «recordar» el futuro empleando una serie de agudas capacidades mentales parecidas a las que empleamos para recordar el pasado".
Leaving a career as a plant pathologist, the author took over the family farm in …
Un libro que combina propuestas concretas sobre agricultura junto con perspectivas filosóficas de cómo vivir una buena vida.
Las secciones del libro no tienen necesariamente un hilo conductor pero dejan muy en claro las posturas del autor con respecto a la agricultura y la vida sencilla.
Hoy día resuena tanto esta noción de regresar a lo esencial y dejar a la naturaleza descansar de tanto derroche de energías.
«esto podría haber sido un email» (con perdón). Enténdeme, paréceme unha exposición moi interesante (novelar a comparativa de dous sistemas económicos e sociais), pero abúrreme. Chegarei ao final, pero entre unhas cousas e outras (alleas ao libro), estame a costar apreciar o xeito en que esa socioloxía inflúe nas pesonalidades dos protagonistas.

Con setenta y tres años, Francisco de Goya se traslada a la Quinta del Sordo, una finca a las afueras …
Para aquellos que no estén muy familiarizados con los subgéneros del cómic, un "piece of life" es una obra en la que el argumento se diluye (los detractores dirían que son obras en las que "no pasa nada") para mostrar, generalmente de manera amable, pequeños fragmentos de vida cotidiana, la mayoría de las veces autobiográficos. No hay grandes historias, desarrollos trepidantes ni finales sorpresivos, sino simple y puramente retazos de vida común y anodina. La belleza del género es que es precisamente desde esos trocitos de vida desde donde mejor se puede dar pie a reflexionar sobre los temas más cercanos al lector -y por extensión a todos- porque, al fin y al cabo, ¿no está también nuestro día a día construido a base de nuestros pequeños e intrascententes pieces of life? Soltado este rollo, esta obra es un piece of life de manual donde uno de nuestros premios nacionales …
Para aquellos que no estén muy familiarizados con los subgéneros del cómic, un "piece of life" es una obra en la que el argumento se diluye (los detractores dirían que son obras en las que "no pasa nada") para mostrar, generalmente de manera amable, pequeños fragmentos de vida cotidiana, la mayoría de las veces autobiográficos. No hay grandes historias, desarrollos trepidantes ni finales sorpresivos, sino simple y puramente retazos de vida común y anodina. La belleza del género es que es precisamente desde esos trocitos de vida desde donde mejor se puede dar pie a reflexionar sobre los temas más cercanos al lector -y por extensión a todos- porque, al fin y al cabo, ¿no está también nuestro día a día construido a base de nuestros pequeños e intrascententes pieces of life? Soltado este rollo, esta obra es un piece of life de manual donde uno de nuestros premios nacionales de cómic recoge trocitos de su cotidianeidad de los sesenta para reflexionar sobre esa generación que ahora se ha dado en llamar boomer. Es una obra bastante notable de un autor que conoce muy bien el género. El gran problema es el mismo que el de cualquier otro piece of life: que si lo que cuenta te pilla lejos -como me pasa a mí en este caso- la falta de identificación con lo que se está contando resta mucho interés a la obra.
De tanto aguantar, de tanto hacer siempre lo que los demás esperan, de tanto pensar en qué necesitan los demás, llega un momento en el que inevitablemente uno acaba por ponerse en primer lugar y actúa según sus instintos. En ese momento es cuando los demás, acostumbrados a un comportamiento habitualmente dócil, saltan con un "hay que ver cómo te pones" o un "contigo no hay manera". Esta es la historia de uno de esos momentos. Conviviendo de frente con quien tiene todo lo que se anhela, viendo sus más profundos deseos materializados en los otros y, al mismo tiempo, forzando un profundo autocontrol de toda esa mezquindad que borbotea en su interior, inevitablemente llega un momento en que todo aflora ante la estupefacción de los demás. Esta novelita es capaz de transmitir todo eso con maestría. En un fin de semana de esos en los que claramente "el infierno …
De tanto aguantar, de tanto hacer siempre lo que los demás esperan, de tanto pensar en qué necesitan los demás, llega un momento en el que inevitablemente uno acaba por ponerse en primer lugar y actúa según sus instintos. En ese momento es cuando los demás, acostumbrados a un comportamiento habitualmente dócil, saltan con un "hay que ver cómo te pones" o un "contigo no hay manera". Esta es la historia de uno de esos momentos. Conviviendo de frente con quien tiene todo lo que se anhela, viendo sus más profundos deseos materializados en los otros y, al mismo tiempo, forzando un profundo autocontrol de toda esa mezquindad que borbotea en su interior, inevitablemente llega un momento en que todo aflora ante la estupefacción de los demás. Esta novelita es capaz de transmitir todo eso con maestría. En un fin de semana de esos en los que claramente "el infierno son los demás", logra que empaticemos, justifiquemos y aplaudamos la mezquindad de la protagonista ante la situación.
Tal vez le pueda poner alguna pega a este tomo individualmente como el quedarse muy corto de extensión en comparación con el resto de la saga o que algún leitmotiv termine revelándose como un macguffin. Pero considerando los cuatro tomos como una unidad este ha sido un viaje maravilloso. Spirou es un ejemplo de que personajes icónicos del cómic francobelga pueden seguir publicándose por nuevos equipos creativos (hola Tintín) sin necesidad de ser clones sin personalidad (hola Astérix). Bravo consigue a la vez narrar una historia bélica en la Bélgica ocupada mientras mantiene y respeta las esencias de un Spirou ingenuo y bondadoso. Una historia terrible pero llena de esperanza a su manera, esperanza basada en las redes de apoyo mutuo y en ser fieles a nosotros mismos especialmente en los peores momentos. Una saga imprescindible para fans de la línea clara.
Me adentro en este tocho de 800 páginas sin dibujos. La disfruto a pesar de estar alejada de mí: todo es obsesivo, todo es excesivo, todo es tedio.
Mientras leía pensaba en la futura adaptación como serie (el product placement, ya lo tiene), sería una mezcla entre Twin Peaks y Perdidos: sí, a ratos genial y rara como Twin Peaks, a ratos inane y disparatada como Perdidos. El mérito es de la autora, como narradora es habilidosísima, con una narración poderosa y muy visual. Entras en todos los escenarios que propone y tratas de adentrarte en la psique de sus personajes a través de los ángulos que ofrece cada repetición: otra vez drogas, otra vuelta al mismo pensamiento y retorno, siempre retorno, a la iteración entre a) y b).
Hay páginas brillantes, especialmente cuando trata de las interioridades de los personajes y hay reflexiones afiladas, pero que quedan …
Me adentro en este tocho de 800 páginas sin dibujos. La disfruto a pesar de estar alejada de mí: todo es obsesivo, todo es excesivo, todo es tedio.
Mientras leía pensaba en la futura adaptación como serie (el product placement, ya lo tiene), sería una mezcla entre Twin Peaks y Perdidos: sí, a ratos genial y rara como Twin Peaks, a ratos inane y disparatada como Perdidos. El mérito es de la autora, como narradora es habilidosísima, con una narración poderosa y muy visual. Entras en todos los escenarios que propone y tratas de adentrarte en la psique de sus personajes a través de los ángulos que ofrece cada repetición: otra vez drogas, otra vuelta al mismo pensamiento y retorno, siempre retorno, a la iteración entre a) y b).
Hay páginas brillantes, especialmente cuando trata de las interioridades de los personajes y hay reflexiones afiladas, pero que quedan irremediablemente sumergidas en teorías de las conspiración y en una acción que tiene que ser cada vez más trepidamente. En este punto te preguntas si a la novela le sobran unas cientos de páginas, particularmente las partes (las novelas) 3 y 4. [Para mi gusto, la 2ª novela y el 2º interludio (la parte de Thomas) es lo mejor.]
En cualquier caso, como dije, la novela se disfruta (a pesar de leerla "mal", a lo largo de varios meses, parece escrita para el empacho, cual serie de tv), y se lee con mucha comodidad y es muy fácil de leer (con toda reverencia a la palabra 'fácil'; no entiendo algunas críticas que mencionan que la novela es 'posmoderna', signifique lo que signifique) . Me apunto, también, el nombre de la autora para meterme PEC cualquier cosa que saque después.