Dame más mandanga, Mike
4 estrellas
Confieso que a veces fantaseo con cruzarme por la calle con Mignola, agarrarle de las solapas y zarandearle mientras le grito "¡¡eres un tío con talento, Mike, puedes hacer más cosas, deja de seguir la linde!!". Y es que ha dado con una fórmula tan precisa de combinar un estilo gráfico particularísimo, un equilibrio entre lo erudito y lo pulp y unas historias que recuerdan tan poderosamente a Howard o Lovecraft que uno podría pensar que se agotaría más pronto que tarde. Pero es que luego te sientas a leerlo y le perdonas todo porque recuerdas que el cabrón es jodidamente bueno y una vez más te demuestra que ser fiel a una fórmula que funciona no tiene por qué implicar ser repetitivo o aburrido.
Confieso que a veces fantaseo con cruzarme por la calle con Mignola, agarrarle de las solapas y zarandearle mientras le grito "¡¡eres un tío con talento, Mike, puedes hacer más cosas, deja de seguir la linde!!". Y es que ha dado con una fórmula tan precisa de combinar un estilo gráfico particularísimo, un equilibrio entre lo erudito y lo pulp y unas historias que recuerdan tan poderosamente a Howard o Lovecraft que uno podría pensar que se agotaría más pronto que tarde. Pero es que luego te sientas a leerlo y le perdonas todo porque recuerdas que el cabrón es jodidamente bueno y una vez más te demuestra que ser fiel a una fórmula que funciona no tiene por qué implicar ser repetitivo o aburrido.













