4/5
4 estrellas
Si hay un libro para leer en verano, preferiblemente en una hamaca o tumbona con la naturaleza de fondo, tiene que ser este. Para ser un libro escrito en los 50 sobre británicos con pasta desembarcando en una isla griega el nivel de condescendencia y clasismo es notable, pero no insufrible. Me ha arrancado mis buenas carcajadas con las andanzas del protagonista y su familia. Puntos extra por las descripciones de la fauna y la flora, lo suficientemente vívidas y preciosistas como para llevar el libro entero.
Si hay un libro para leer en verano, preferiblemente en una hamaca o tumbona con la naturaleza de fondo, tiene que ser este. Para ser un libro escrito en los 50 sobre británicos con pasta desembarcando en una isla griega el nivel de condescendencia y clasismo es notable, pero no insufrible. Me ha arrancado mis buenas carcajadas con las andanzas del protagonista y su familia. Puntos extra por las descripciones de la fauna y la flora, lo suficientemente vívidas y preciosistas como para llevar el libro entero.














