La poderosa Sociedad para el Estudio de las Lenguas Interestelares encomienda a Rachel Monteverde la investigación sobre el remoto planeta de Aanuk. Allí habitan dos especies que apenas se relacionan entre sí: los aanukiens, nómadas y alegres, y los misteriosos fihdia, cuya ceguera congénita y vida en las cavernas los aísla de sus compañeros de mundo y, a su vez, del resto de especies de la galaxia.
Fragmentos del informe se intercalan aquí con entrevistas y el cuaderno personal de la doctora, cuyas impresiones sobre el planeta, junto a la dificultad al traducir lenguajes y costumbres de estos pueblos, no solamente terminan por transformarla a ella, sino que suponen un ejercicio de exploración en la esencia de los vínculos humanos.
Recuperamos este texto esencial de la ciencia ficción en castellano, ampliado por la autora tras la edición publicada en los Estados Unidos, y acompañado de las ilustraciones de …
La poderosa Sociedad para el Estudio de las Lenguas Interestelares encomienda a Rachel Monteverde la investigación sobre el remoto planeta de Aanuk. Allí habitan dos especies que apenas se relacionan entre sí: los aanukiens, nómadas y alegres, y los misteriosos fihdia, cuya ceguera congénita y vida en las cavernas los aísla de sus compañeros de mundo y, a su vez, del resto de especies de la galaxia.
Fragmentos del informe se intercalan aquí con entrevistas y el cuaderno personal de la doctora, cuyas impresiones sobre el planeta, junto a la dificultad al traducir lenguajes y costumbres de estos pueblos, no solamente terminan por transformarla a ella, sino que suponen un ejercicio de exploración en la esencia de los vínculos humanos.
Recuperamos este texto esencial de la ciencia ficción en castellano, ampliado por la autora tras la edición publicada en los Estados Unidos, y acompañado de las ilustraciones de Marina Vidal.
Lola Robles plantea este libro como un ejercicio de exploración hacia un planeta, su gente, su cultura, su naturaleza, y todo lo que lo compone, desde el idioma de sus gentes: cómo se articula la forma de pensar, su relación con el mundo a través de las metáforas, la comunicación y las palabras. Y esta premisa nos sumerge en un viaje que hacemos con esta lingüista como observadoras o espectadoras del estudio, mientras poco a poco introduce más relación emocional con la gente aanukien, y aunque sigue con el objetivo principal que le establece el trabajo, la importancia del mismo toma un segundo plano. Mi único fallo es que he echado de menos presencia de fauna, flora y descripción de comida en el relato, aunque para lo corto que es suple esta carencia con creces.
Cuando leí una sinopsis en la que se destacaba el enfoque antropológico-lingüístico de El informe Monteverde, pensé: "Este es el rollo que me gusta". Y así es.
Es un relato-ensayo no muy largo (me lo leí en una tarde) ubicado en un futuro muy lejano en el que, al contrario que en muchas obras de ciencia-ficción, el gran problema de la traducción de lenguas y mediación entre culturas no se soluciona con un mero dispositivo de traducción automática, sino que se le da la importancia que merece. Aun teniendo el suficiente desarrollo tecnológico como para hacer viajes interestelares, se valora la labor del lingüista que documenta nuevas lenguas y el intérprete que sabe hablarlas, incluso como forma de control político y económico. La protagonista es una experta en este campo, pero aun así tarda años en terminar de entender las lenguas y culturas que está descubriendo, lo cual me …
Cuando leí una sinopsis en la que se destacaba el enfoque antropológico-lingüístico de El informe Monteverde, pensé: "Este es el rollo que me gusta". Y así es.
Es un relato-ensayo no muy largo (me lo leí en una tarde) ubicado en un futuro muy lejano en el que, al contrario que en muchas obras de ciencia-ficción, el gran problema de la traducción de lenguas y mediación entre culturas no se soluciona con un mero dispositivo de traducción automática, sino que se le da la importancia que merece. Aun teniendo el suficiente desarrollo tecnológico como para hacer viajes interestelares, se valora la labor del lingüista que documenta nuevas lenguas y el intérprete que sabe hablarlas, incluso como forma de control político y económico. La protagonista es una experta en este campo, pero aun así tarda años en terminar de entender las lenguas y culturas que está descubriendo, lo cual me parece mucho más realista que lo que pasaba, por ejemplo, en la novela Proyecto Hail Mary.
Desde el punto de vista antropológico, resulta interesante que el planeta que al principio se describe como un paraíso cálido y soleado resulte no estar exento de sombras, lo que rompe un poco con la idea del buen salvaje que parecía reforzarse; el miedo al diferente y la falta de empatía no son algo único de nuestra civilización. La protagonista logra construir un puente entre las dos culturas alienígenas enfrentadas, aunque sea solo para entenderlas ella misma. Se analiza lo que necesitamos como seres humanos para ser felices, tratándose el tema del desarraigo de una manera que nos rompe un poquito el corazón a los que hemos vivido en varios sitios dentro o fuera de nuestro país.
El único pero que le saco a Lola Robles, porque son cosas que me sacaron de la narración como traductora, es que en un pasaje se perpetúa un mito lingüístico sobre el número de palabras para "nieve" en las lenguas inuit, y que en alguno que otro se explican términos lingüísticos como si el destinatario del texto dentro de la ficción no fueran otros lingüistas. Y a la editorial le tiro de las orejas por no haber contratado una corrección que le sacara brillo al texto.