Selu terminó de leer El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes de Tatiana Tibuleac
El libro tiene grandes ingredientes para gozárselo casi de una sentada: directo, ágil, visceral, redentor y otras tantas cosas interesantes más. A mí, sin embargo, me ha costado cogerle el ritmo. Me ha gustado, no lo puedo negar; pero creo que mis expectativas, en este caso, me han jugado una mala pasada.











