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(Imagen de perfil de Laura Pérez)
Más allá de la blanquitud. Memorias de una madre blanca de dos hijos negros, es …
Más allá de la blanquitud: racismo en Estados Unidos con muchas aristas
4 estrellas
Con el subtítulo Memorias de una madre blanca de dos hijos negros, Mas allá de la blanquitud fue publicado originalmente en 1995 y ha sido revisado por la autora para esta edición de Las afueras.
Se trata de una reflexión sobre el racismo en Norteamérica a través de la propia experiencia de Jane Lazarre. Siendo ella mujer blanca que se casó con un hombre negro en los años sesenta, se planta en un momento vital en el que, con sus dos hijos ya adolescentes, toma conciencia de una sociedad dividida y desigual, construida en el privilegio de las personas de piel blanca.
Lazarre, a diferencia de otros autores que sientan cátedra desde lo propio, desde una experiencia única y, sin embargo, compartida, lo plantea como un camino de crecimiento personal, de conocimiento, que nunca acaba y que engloba numerosas aristas. La comprensión de la raza no es un hecho aislado …
Con el subtítulo Memorias de una madre blanca de dos hijos negros, Mas allá de la blanquitud fue publicado originalmente en 1995 y ha sido revisado por la autora para esta edición de Las afueras.
Se trata de una reflexión sobre el racismo en Norteamérica a través de la propia experiencia de Jane Lazarre. Siendo ella mujer blanca que se casó con un hombre negro en los años sesenta, se planta en un momento vital en el que, con sus dos hijos ya adolescentes, toma conciencia de una sociedad dividida y desigual, construida en el privilegio de las personas de piel blanca.
Lazarre, a diferencia de otros autores que sientan cátedra desde lo propio, desde una experiencia única y, sin embargo, compartida, lo plantea como un camino de crecimiento personal, de conocimiento, que nunca acaba y que engloba numerosas aristas. La comprensión de la raza no es un hecho aislado en ella sino que se apuntala en otras cuestiones como la feminidad, la maternidad, su faceta de docente, de judía… todos estos aspectos se cruzan en un camino de autoanálisis que abre el camino al lector para trasladarlo, sin exigencias, a otras vidas.
Lazarre desgrana en Más allá de la blanquitud poco a poco lo que ha ido aprendiendo con los años, sus errores y sus aciertos y logra algo complicadísimo y que seguramente va muy ligado a su experiencia docente: crear interés pero sin imponer, dejar que las ideas filtren en el lector pero dando espacio a que construya desde su propia vivencia.
La Guerra (Der Krieg) reúne los 50 aguafuertes realizados por Otto Dix en 1924, con …
La guerra, de Otto Dix
4 estrellas
Me gustó mucho una reseña de una revista de arte en la que, en referencia a Otto Dix, comentaba que, como otros tantos —locos, esto lo añado yo— se alistaron voluntariamente en la Primera Guerra Mundial, tuvieron la suerte de regresar vivos y, de regalo, se trajeron unos cuantos traumas.
Dix, más que traumas, podríamos decir que trajo consigo una visión de lo que es una guerra muy real pero poco alineada con los intereses políticos: frente a quienes, a pesar de no rebatir su dureza, loaban la entrega de soldados y aliados, el honor que supone luchar por tu patria y esos discursos tan de película de indios y vaqueros —desde el punto de vista de los vaqueros, claro—, Dix contrapuso a través de 50 aguafuertes la cruda realidad, la desolación sin honor, esos hechos que nadie quiere ver en realidad: muertes, mutilaciones, torturas y horrores que no deshumanizan …
Me gustó mucho una reseña de una revista de arte en la que, en referencia a Otto Dix, comentaba que, como otros tantos —locos, esto lo añado yo— se alistaron voluntariamente en la Primera Guerra Mundial, tuvieron la suerte de regresar vivos y, de regalo, se trajeron unos cuantos traumas.
Dix, más que traumas, podríamos decir que trajo consigo una visión de lo que es una guerra muy real pero poco alineada con los intereses políticos: frente a quienes, a pesar de no rebatir su dureza, loaban la entrega de soldados y aliados, el honor que supone luchar por tu patria y esos discursos tan de película de indios y vaqueros —desde el punto de vista de los vaqueros, claro—, Dix contrapuso a través de 50 aguafuertes la cruda realidad, la desolación sin honor, esos hechos que nadie quiere ver en realidad: muertes, mutilaciones, torturas y horrores que no deshumanizan como especie y que algunos pretenden justificar en pos de un bien mayor. Sangre y vísceras frente a demagogia.
Dix volcó en estas obras que nos trae la editorial Dirección Unica todos sus traumas y horrores. Esto le sirvió para estar en el punto de mira de los nacionalsocialistas, tener que semi exiliarse dentro de su propio país o, al menos, pasar lo más inadvertido que fuera posible y engrosar la lista de los 112 artistas que el gobierno nazi consideró creadores del Arte degenerado, que viene siendo arte moderno, vanguardista, abominable, “no alemán”, “judío” y digno de burla, al punto que hasta se organizaban exposiciones para reírse de él.
A día de hoy, creo que fue un honor compartir paredes con Paul Klee, Wassily Kandinsky o Oskar Kokoschka, pero en aquel momento fue durísimo vivir lo que vivió Dix. Y este pequeño gran librito lo ilustra a la perfeccion