La obra, por vez primera traducida directamente del checo en su versión íntegra es tal vez, la obra de la literatura checa más conocida fuera del país. Constituye una sátira mordaz y divertida contra lo absurdo de las guerras. Su protagonista, Svejk, con astuto desamparo y ladina sandez, libra su guerra privada contra la maquinaria militar como un Sancho Panza de la Primera Guerra Mundial, y empleando la estupidez como refinamiento se transforma en un estratega capaz de desarmar a quien sea. En una serie de divertidos episodios y en el trato con sus múltiples y siempre limitados superiores, Svejk cumple su deber de obediencia de tal manera que todas las órdenes llevan al absurdo y deja en ridículo a las autoridades reconocidas.
I'm still reading the English version of this book. I'm constantly laughing out loud at Svjek's antics, and I love how jolly and dark this book is in equal measure - I've never found anything like it
Absolutely gutted that the author died before finishing this, getting a bit familiar with the style and the character Svjek, I think that the book on the Russian Revolution would surely have been the best bit!
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Absolutely gutted that the author died before finishing this, getting a bit familiar with the style and the character Svjek, I think that the book on the Russian Revolution would surely have been the best bit!
Se podría decir mucho sobre la vida bohemia y la ideología del novelista y periodista checo Jaroslav Hasek, pero decidió dejárnoslo escrito por entregas en las páginas de su obra satírica «Las aventuras del buen soldado Svejk», tristemente inconclusa tras su muerte por tuberculosis en 1923.
De claro componente autobiográfico -Hasek fue soldado durante La Gran Guerra- la novela es una clara denuncia despiadada a la guerra y a su absurdo, con duro trasfondo político y críticas nada piadosas a otros estamentos como la religión, la monarquía y hasta la medicina… No deja títere con cabeza. Un antibelicismo que se hace presente en la propia estructura del relato, desde la propia presentación del personaje: un idiota que vende perros Pomerania como si fuesen pachones a otros idiotas que no saben que lo son, hasta su inacabado final en el que otro idiota habla del patriotismo en un contexto que …
Se podría decir mucho sobre la vida bohemia y la ideología del novelista y periodista checo Jaroslav Hasek, pero decidió dejárnoslo escrito por entregas en las páginas de su obra satírica «Las aventuras del buen soldado Svejk», tristemente inconclusa tras su muerte por tuberculosis en 1923.
De claro componente autobiográfico -Hasek fue soldado durante La Gran Guerra- la novela es una clara denuncia despiadada a la guerra y a su absurdo, con duro trasfondo político y críticas nada piadosas a otros estamentos como la religión, la monarquía y hasta la medicina… No deja títere con cabeza. Un antibelicismo que se hace presente en la propia estructura del relato, desde la propia presentación del personaje: un idiota que vende perros Pomerania como si fuesen pachones a otros idiotas que no saben que lo son, hasta su inacabado final en el que otro idiota habla del patriotismo en un contexto que hace recordar irremediablemente a las palabras del Dr. Johnson: "el patriotismo es el último refugio de los canallas".
Hasek creó un estilo con esta obra, que sin duda ha influido en la sátira y el antibelicismo de autores posteriores (estamos hablando de 1923), tanto literaria como cinematográficamente (hasta el mismísimo Bertolt Brecht escribió una segunda parte).
Y bueno, os invito a ser idiotas, pero como Svejk, el único idiota que lo sabe, y que se pasa toda la obra reconociéndolo lo que le hace «superar» la historia, no como el resto que morirán siendo absurdos idiotas por no darse cuenta de ello: el mando que ha de pasar revista sea como sea dejando al descubierto lo absurdo de la autoridad, el coronel que ha de hacer un juicio militar diario para ahorcar a alguien y sentirse satisfecho, el médico que descubre el bacilo de Koch por una simple diarrea... Todo es ridículo y cruel, y hasta me he sorprendido y juzgado a mí mismo por troncharme mientras Svejk contaba historias de asesinatos, bombas y miembros amputados... porque eso es el absurdo de la guerra, ver como normal y natural aquello que es inhumano.