Pablo reseñó James de Percival Everett
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3 estrellas
Una lectura fluida que se siente como un ajuste de cuentas histórico, un acto de justicia poética. Un cambio de narrador que permite habitar el trauma desde la soberanía.
Me deja con el regusto metálico y satisfactorio de una venganza intelectual. Tiene algo de 'Django': una violencia necesaria que nace de la palabra y termina en pólvora.
“Gracias a mi lápiz, me di existencia, me escribí a mi mismo en el presente (…)”.
“Mientras tuviera las palabras, nadie podría controlarlas ni controlar lo que yo obtuviera de ellas (...) Era una relación completamente privada y libre y, por lo tanto, subversiva”.
