Ocaña terminó de leer Frankenstein de Mary Shelley

Frankenstein por Mary Shelley, José C. Vales
Aquel «verano húmedo y desapacible» de 1816 «me entretuve pensando una historia que consiguiera que el lector tuviera pavor a …
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Aquel «verano húmedo y desapacible» de 1816 «me entretuve pensando una historia que consiguiera que el lector tuviera pavor a …
El origen de Miles Morales, todo un hito
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El origen de Miles Morales, todo un hito
Me ha gustado mucho, hay tanto de lo que se habla, y tantos huecos y espacios en blanco de los que sin hablar se dice... Me he sentido un poco como entrando en terreno sagrado, leyendo un libro de una mujeres, pensado para mujeres. Como hombre me ayuda a aproximarme un pelín más a lo que supone ser mujer. Me he notado muchas veces pensando: "espera, ¿esto se estaba diciendo en el subtexto y no me he enterado de nada?". Y así es, estoy seguro de que las mujeres desgraciadamente han sabido rellenar esos huecos mejor que yo. Está genial escrito
Me ha gustado mucho, hay tanto de lo que se habla, y tantos huecos y espacios en blanco de los que sin hablar se dice... Me he sentido un poco como entrando en terreno sagrado, leyendo un libro de una mujeres, pensado para mujeres. Como hombre me ayuda a aproximarme un pelín más a lo que supone ser mujer. Me he notado muchas veces pensando: "espera, ¿esto se estaba diciendo en el subtexto y no me he enterado de nada?". Y así es, estoy seguro de que las mujeres desgraciadamente han sabido rellenar esos huecos mejor que yo. Está genial escrito
Nunca teníamos bastante porque nunca llegó a ser bastante. Yo siempre deseaba más.
—Más, no —me dijo una amiga serenamente—. Suficiente. Tú quieres suficiente.
— Apegos feroces por Vivian Gornick (Página 164)
El mundo era para mí un secreto que deseaba desvelar... para ella era un espacio que deseaba poblar con sus propias imaginaciones.
— Frankenstein por Mary Shelley, José C. Vales (Página 45)

Aquel «verano húmedo y desapacible» de 1816 «me entretuve pensando una historia que consiguiera que el lector tuviera pavor a …
Advertencia de contenido Soledad en plena noche
Le conté cómo a veces me despierto de repente en plena noche, me siento en la cama y me encuentro sola en mitad del mundo. «¿Dónde está todo el mundo?», me pregunto en voz alta, y tengo que tranquilizarme diciendo: <<Mamá, en Chelsea; Marilyn, en la calle Setenta y tres; mi hermano, en Baltimore». La lista, le confesé, es patética.
— Apegos feroces por Vivian Gornick (Página 162)
Me gusta leer este tipo de libros de vez en cuando, aunque lo haga con mirada crítica, siempre aprendo algo. Es verdad que fomentan ese tipo de sociedad hiperproductiva que odio, así que lo dicho, ojo con caer en la autoexplotación que promueve el sistema, y la mirada del éxito desde el "hacer mucho". De cualquier modo, si intentas generar nuevos hábitos, hay buenos y útiles consejos. Lo recomiendo
Me gusta leer este tipo de libros de vez en cuando, aunque lo haga con mirada crítica, siempre aprendo algo. Es verdad que fomentan ese tipo de sociedad hiperproductiva que odio, así que lo dicho, ojo con caer en la autoexplotación que promueve el sistema, y la mirada del éxito desde el "hacer mucho". De cualquier modo, si intentas generar nuevos hábitos, hay buenos y útiles consejos. Lo recomiendo

A menudo pensamos que para cambiar de vida tenemos que pensar en hacer cambios grandes. Nada más lejos de la …
Todos queremos mejores vidas para nosotros en el futuro. Sin embargo, cuando llega el momento de las decisiones, por lo regular la gratificación inmediata prevalece. Ya no estás tomando una decisión para el futuro tú, ese que sueña con estar en forma o con ser rico o más feliz. Estás haciendo una elección para el tú presente, ese que quiere estar satisfecho, mimado y entretenido.
— Hábitos atómicos por James Clear, Gabriela Moya (Página 206)
Ese espacio. Comienza en el centro de mi frente y termina en el centro de mis ingles. Varía de tamaño; unas veces es tan ancho como mi cuerpo y otras, tan estrecho como una rendija en el muro de una fortaleza. En los días en los que el pensamiento fluye libremente o, mejor aún, se esclarece con esfuerzo, se expande magníficamente. En los días en los que la angustia y la autocompasión lo anegan, se encoge, ¡qué rápido se encoge! Cuando el espacio es amplio y lo ocupo plenamente, degusto el aire, siento la luz, mi respiración se acompasa y se vuelve más pausada. Me siento en paz y emocionada, fuera del alcance de influencias o amenazas. Nada puede tocarme. Estoy a salvo. Soy libre. Pienso. Cuando pierdo la batalla del pensamiento, los límites se estrechan, el aire se contamina, la luz se nubla. Todo es vapor y niebla, y me cuesta respirar.
— Apegos feroces por Vivian Gornick (Página 101)

A menudo pensamos que para cambiar de vida tenemos que pensar en hacer cambios grandes. Nada más lejos de la …