Manuel Monroy Correa terminó de leer El cielo de la selva de Elaine Vilar Madruga Vilar Madruga
La sensación que me provocó la lectura de esta novela es la de desear encontrar al final algo del origen de las significaciones perturbadoras de la selva. La desolación, la sujeción, la asfixia, desde la reiteración en los discursos de los personajes, provoca ese afecto de resolución frustrada. La del sentido. Lo que quiere decir que la selva está personificada adecuadamente como lo anterior incomprensible. Algo que antecede la destrucción sistemática de organizaciones criminales y del Estado. Lo atávico es todo el tiempo una pulsión. El final desgarrador supera toda relación entre los artificios humanos y la locura al seno de una fagotización interminable.
