La democracia primermundista reconoce hoy autoridad moral e ideológica a cualquier colectivo que logre articular con éxito su proceso de victimización, pero de esa carrera está exceptuado el conjunto de desposeídos más evidente y perentorio de todos; desposeído además de cualquier rentabilidad política. Las víctimas que aparecen en este reportaje son incomparablemente más verdaderas que otras, pero estas que nos ocupan evitan a menudo presentarse como tales y renuncian a señalar culpables fuera de ellas mismas y sus garrafales decisiones de vida."
— Casi: Una crónica del desamparo por Jorge Bustos (Página 19 - 20)
Segunda falta personal, por la puyita a "otros victimizados" y el cherry picking de manual.
