Dan ganas de ponerse a cocinar. Es una lectura fácil, rápida y agradable. Merece la pena por el abanico de personajes y de historias que se conectan por la comida.
Como punto negativo, la estructura se hace un poco repetitiva: los seis capítulos constan de una primera parte donde presentan un personaje que busca un plato, y una segunda donde el caso se resuelve ahondando en la vida del demandante. Al parecer el autor va a libro por año y tienen todos esta estructura.
Para mi gusto, con este ya es suficiente porque cada caso es independiente y no se ahonda en la historia de la pareja protagonista ni se abarcan otros temas. Es una lectura agradable y bonita y por eso prefiero quedarme con el buen sabor de boca de este plato tan bien servido, para no aborrecer el sabor de su fórmula.









