Señó Moshuelo citó La sibila de Agustina Bessa-Luís (Serie Gong, #10)
Estaba serena y llena de paz, no tenía pensamientos. Tan solo le corrían formas vagas y llenas de dulzura, cosas de las que tenía la conciencia profunda de que eran bellas sin comprenderlas. [...] No era ese conocimiento humano de felicidad la satisfacción de los sentidos, el dominar de los deseos, la autoconvicción de una responsabilidad cumplida, la risa de gratitud de la dádiva de la vida. Era la renuncia total del estado humano. Era la desesperación más gloriosa, porque no estaba aumentada por alguna pena, disgusto o nostalgia. Era, en fin, la libertad de Prometeo.
— La sibila por Agustina Bessa-Luís, Isaac Alonso Estravís (traductor) (Serie Gong, #10) (Página 235 - 236)
