Señó Moshuelo terminó de leer San Bartolo de Anónimo
Tremenda gamberrada, una sátira en donde tol que pasa pilla, un espejo deformado en el que vernos muy reflejados.
Ideal para el verano esta novela loquísima, aturullada, colmaíta hasta el borde de personajes pasados de rosca y alcohol.
Algún puntillo negro en la excesiva actualidad de algunos comentarios y situaciones que le harán perder fuelle después de unos años, creo yo; y también por algunos momento de embrollo de nombres y el afán de la voz narrativa por meter más de lo que cabe.
Pero, en general, me lo he pasado muy bien, tiene momentos ingeniosos, personajes que recordaré y destila una despreocupación que me ha curado la erosión de la inercia vital.
Le pongo sus cuatro estrellas por lo que me he reído y por el fondillo de verdad detrás de la sátira.
No hay nada más punk que una orquesta tocando en la noche grande de las fiestas de nuestros pueblos.
