Señó Moshuelo terminó de leer Canciones de un soñador muerto de Marta Lila Murillo (Gótica, #118)
Pues es el tomo que me quedaba de lo editado por Valdemar, me quedo un poco huérfano de uno de mis referentes, a ver por dónde tiro ahora, quizás en la editorial Dilatando Mentes encuentre autores de esta línea y calaña.
En estas páginas hallamos un Ligotti menos esotérico y filosófico, con visitas a territorios más conocidos, pero siempre desde su estilo particularísimo.
Merecen atención especial algunos relatos que parecen tutoriales de escritura pero..., y los exquisitos bocaditos finales, cuentos brevísimos con referentes más que recinocibles, que me han encantado.
Adiós, Tomasito Ligotti, volveremos a vernos, seguramente en algún suburbio de calles palpitantes y ominosas, te invito a un piti y me llevas a alguno de tus horrores.
