Señó Moshuelo terminó de leer Lluvia sobre piedra de Izaskun Gracia Quintana (ποίησις [poíesis], #61)
Un libro que señala la agonía de ser dentro de una civilización agotada. Declaración de intemperie y búsqueda de lugares para dejar se reproducir la inercia.
Se busca un agua de lluvia que reblandezca todo lo anquilosado.
Me gusta como desde el versículo se desarrolla la hondura, como los versos de largo aliento sirven a la voz poética para adentrarse en lo que nos quiere decir. Pocas cosas más gozosas para el lector de poesía que unos versos de tirada larga bien cuajados de sentido y desprovistos de lo aciago de la prosa que solo menciona la realidad sin querer descoserla o ampliarla.
Me gustó también cómo está armado el poemario: teselas de un todo, de apariencia aleatoria o fragmentaria, pero que se interpelan y levantan un conjunto lleno de descubrimientos y lugares que ir desvelando.
Este libro es una constatación de lo erosionado, lacerado y herido que, sin embargo, no renuncia a señalar lo imposible necesario.
Hay algo que me intrigó especialmente: parece una poética del derrumbe, de la casa apulgarada, de los cimientos hechos migas, de los pilares que ya nada sostienen.
Os recomiendo leerlo.
