Conozco la tristeza en suspensión
el aire denso que no se deja respirar
el vaivén de los días
la noche y su fusil.
Reconozco la guerra en la mirada
el silencio que duerme la pena
lo que queda del corazón
cuando deja marca en el papel.
También entregué el cuerpo
pensando en la única cama
donde enterré el alma
y reinventé el código morse
las tardes que una conversación
ya no tenía sentido.
Empatizo con el desamor
lo que queda entre los dedos
cuando al escarbar
en lo más hondo
tan solo estás tú.

