Un clásico todavía con mucho presente
4 estrellas
Publicado en 1884 es "la ejecución de un testamento". Así lo describió el propio Engels. Karl Marx murió el año anterior dejando sin exponer las investigaciones del antropólogo estadounidense Lewis Henry Morgan en su "La sociedad antigua" (1877). Engels tomó los extensos extractos y glosas críticas que Marx había realizado sobre la obra de Morgan y los transformó en este ensayo. El objetivo fundamental del libro es demostrar que las instituciones (que la sociedad burguesa del siglo XIX daba por naturales y universales, como la familia monógama patriarcal, la propiedad privada y el propio Estado) no lo son en absoluto. Son productos históricos, surgidos en un momento concreto del desarrollo de las fuerzas productivas y ligados a la aparición de la división de la sociedad en clases.
"Según la teoría materialista, el factor decisivo en la historia es, en fin de cuentas, la producción y la reproducción de la …
Publicado en 1884 es "la ejecución de un testamento". Así lo describió el propio Engels. Karl Marx murió el año anterior dejando sin exponer las investigaciones del antropólogo estadounidense Lewis Henry Morgan en su "La sociedad antigua" (1877). Engels tomó los extensos extractos y glosas críticas que Marx había realizado sobre la obra de Morgan y los transformó en este ensayo. El objetivo fundamental del libro es demostrar que las instituciones (que la sociedad burguesa del siglo XIX daba por naturales y universales, como la familia monógama patriarcal, la propiedad privada y el propio Estado) no lo son en absoluto. Son productos históricos, surgidos en un momento concreto del desarrollo de las fuerzas productivas y ligados a la aparición de la división de la sociedad en clases.
"Según la teoría materialista, el factor decisivo en la historia es, en fin de cuentas, la producción y la reproducción de la vida inmediata. Pero esta producción y reproducción son de dos clases. De una parte, la producción de medios de existencia, de productos alimenticios, de ropa, de vivienda y de los instrumentos que para producir todo eso se necesitan; de otra parte, la producción del hombre mismo, la continuación de la especie".
Engels traza la evolución de la familia siguiendo a Morgan y distingue cuatro formas familiares dentro de un continuo evolutivo: I) la familia consanguínea o primera etapa del "salvajismo"; II) la familia punalúa o exclusión del matrimonio a los hermanos y primos, y es donde aparecería el "derecho materno o matrilinealidad"; III) familia sindiásmica, por parejas, típica del estado de "barbarie". Existen parejas separadas, pero la poligamia masculina y femenina se toleran. Crece la producción agrícola y ganadera. Nace entonces el conflicto entre el derecho materno (la herencia que solo puede transmitirse por vía femenina) y el interés del hombre por transmitir su creciente riqueza a sus propios hijos. Este conflicto es, para Engels, el motor de la siguiente transición; IV) familia monógama, que marca el tránsito a la "civilización. Engels es claro en su análisis:
"La primera oposición de clases que aparece en la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer en la monogamia, y la primera opresión de clases coincide con la opresión del sexo femenino por el masculino".
La segunda gran línea argumental del libro explica cómo se pasa de la organización gentilicia (basada en el parentesco y en una democracia militar igualitaria) a la organización estatal (basada en el territorio, en la propiedad privada y en la dominación de clase). Engels analiza este proceso en Grecia, Roma y entre los pueblos germánicos. Engels describe cómo el crecimiento de la población, el desarrollo del comercio, la aparición de la moneda, la esclavitud y la creciente desigualdad económica fueron socavando la antigua constitución gentilicia.
"La sociedad antigua, basada en las uniones gentilicias, salta al aire a consecuencia del choque de las clases sociales recién formadas; y su lugar lo ocupa una sociedad organizada en Estado y cuyas unidades inferiores no son ya gentilicias, sino unidades territoriales" .
La conclusión política del libro es inequívoca: si el Estado es un producto histórico de la división en clases, cuando las clases desaparezcan, el Estado tendrá que desaparecer con ellas. Pese al tiempo transcurrido y a las numerosas críticas que ha recibido, la obra mantiene una potencia analítica considerable por varias razones: I) su capacidad para desnaturalizar lo que parece eterno; II) la articulación entre economía, parentesco y poder. Engels no trata la familia como una esfera separada de lo económico, ni el Estado como una entidad neutral. III) la influencia en el pensamiento feminista. Autoras como Isabel Larguía en los años sesenta, y más tarde Gerda Lerner, Gayle Rubin o las feministas marxistas y socialistas, han bebido de esta obra para desarrollar sus propias teorías sobre el patriarcado y el capitalismo .