Francisco Molinero reseñó En la orilla de Rafael Chirbes
Un derroche innecesario
2 estrellas
La novela habla del odio, la envidia, la oscuridad y todo lo que pueda ser violento y desagradable. El protagonista es un misógino empedernido que habla constantemente de putas y más putas. Los personajes femeninos apenas existen o encarnan estereotipos machistas. Una visión masculina del rencor más abyecto y la falta de asunción de responsabilidades. Si el objetivo era retratar el ambiente de quienes protagonizaron la burbuja inmobiliaria de 2008 puede que lo haya conseguido, pero el escritor que elige un enfoque único puede que termine impregnando a la obra de un sesgo poco interesante. Chirbes habla de muchas cosas, para mi gusto demasiadas cosas, pisa uno a uno temas y más temas engordando el chancho y hace que la novela consuma una cantidad de palabras ingente e innecesaria para hacer un retrato fiel de una época. Pretende seer un retrato hiperrealista y en vez de mostrar el resultado nos …
La novela habla del odio, la envidia, la oscuridad y todo lo que pueda ser violento y desagradable. El protagonista es un misógino empedernido que habla constantemente de putas y más putas. Los personajes femeninos apenas existen o encarnan estereotipos machistas. Una visión masculina del rencor más abyecto y la falta de asunción de responsabilidades. Si el objetivo era retratar el ambiente de quienes protagonizaron la burbuja inmobiliaria de 2008 puede que lo haya conseguido, pero el escritor que elige un enfoque único puede que termine impregnando a la obra de un sesgo poco interesante. Chirbes habla de muchas cosas, para mi gusto demasiadas cosas, pisa uno a uno temas y más temas engordando el chancho y hace que la novela consuma una cantidad de palabras ingente e innecesaria para hacer un retrato fiel de una época. Pretende seer un retrato hiperrealista y en vez de mostrar el resultado nos propone el proceso. Mete de nuevo la guerra civil, esta vez y para mi gusto, con calzador y se desparrama en un montón de páginas que parecen querernos demostrar que el escritor es un erudito, sabe de frutas tropicales, de artes de pesca, de vinos, de países... lo malo es que pone toda esa abultada erudición en la boca de un personaje gris, sin apenas estudios y muy poca vida, carpintero de un pequeño pueblo costero de Valencia y consigue que el personaje termine siendo increíble, sensu stricto. La lectura se hace larga, incómoda y en muchos tramos aburrida por lo circular, porque el desenlace está claro mucho antes de la mitad y porque el personaje central se hace tan aborrecible que le hace plantearse al lectore si de verdad merece la pena seguir escuchando lo mal que huele la mierda de un anciano dependiente.