NebelRebel reseñó Hilos de vida de Clare Hunter
Hilando fino...
Tengo sentimientos encontrados con este libro. Por una lado tiene pasajes muy bonitos que me han emocionado, incluso. Como nieta de cosedora y dado que el bordado ha sido algo bastante presente en mi vida, en especial en mi infancia, entiendo la conexión generacional y el valor de las piezas, esto último más por ser artesana de oficio. Las partes en la que narra situaciones durísimas de mujeres, en varios sucesos y épocas históricas son tambien muy emotivas y duras. Pero por la parte de "Una Historia del Mundo a través del ojo de una aguja" se me queda corta. Entiendo que no cabe todo en un libro, porque hay mucha tela que cortar, pero se centra mucho en la cultura europea y norteamericana, aunque mencione otras (con menos detalle, todo hay que decirlo) y no hay menciones siquiera a, por ejemplo, las bordadoras de huipiles de México y Guatemala, …
Tengo sentimientos encontrados con este libro. Por una lado tiene pasajes muy bonitos que me han emocionado, incluso. Como nieta de cosedora y dado que el bordado ha sido algo bastante presente en mi vida, en especial en mi infancia, entiendo la conexión generacional y el valor de las piezas, esto último más por ser artesana de oficio. Las partes en la que narra situaciones durísimas de mujeres, en varios sucesos y épocas históricas son tambien muy emotivas y duras. Pero por la parte de "Una Historia del Mundo a través del ojo de una aguja" se me queda corta. Entiendo que no cabe todo en un libro, porque hay mucha tela que cortar, pero se centra mucho en la cultura europea y norteamericana, aunque mencione otras (con menos detalle, todo hay que decirlo) y no hay menciones siquiera a, por ejemplo, las bordadoras de huipiles de México y Guatemala, cosa que me parece imperdonable. Y esto es por poner un ejemplo. Tampoco hace incapié ni por asomo en que los dechados se usaban, antes del sXVIII, para que las niñas aprendieran a leer y contar, de tapadillo, porque su educación estaba prohibida. Y tampoco se quiere embarrar demasiado (porque no me creo que no lo sepa) en la forma en que la costura ha servido también para usar a la mujer como mano de obra esclava en conventos (hasta épocas bien recientes), cárceles o campos de concentración (a esto hay una mención, es cierto, pero por un caso concreto). Creo que está muy bien querer darle una dignidad, a la costura y las labores, que han ido perdiendo con el tiempo, pero lo justo es contar lo bueno y lo malo. Otro fallo que le veo es que no hay fotos. Y esto es un problema enorme porque, por mucho que se esfuerce a describir las piezas, lo propio sería poder verlas sin tener que andar con el libro en una mano y el teléfono o el pc en la otra para saber de qué te está hablando. Aún así, está curioso y tiene reflexiones sobre el oficio que son interesates y vale la pena leerlo, en especial si bordas o coses. Incluso si tienes prejuicios con la costura porque solo has visto y te han contado la parte mala, leerlo igual te da otra perspectiva que es también muy valiosa. Algo que me llevo es que hace muchos años que no bordo y me ha dado ganas de volver a hacerlo.