Olga Taratuta fue una mujer excepcional; estuvo en todas las insurrecciones contra el zarismo. Fue el corazón del Ejército Negro con su batallón femenil, temido por ser implacable con los agresores sexuales (cesaron violaciones ante fusilamientos inminentes). Su anarquismo fue tan irreductible que rompió con el guerrillero Nestor Makhno, al que consideraba moderado. Hoy es el aniversario de su ejecución a manos del bolchevismo.
Sobre Taratuta se ha impuesto la desmemoria, incluso entre sectores anarquistas.