He encontrado en mi biblioteca esta pequeña joyita: una antología de los poemas que Sor Juana Inés de la Cruz dedicó a su “buena amiga” y protectora la virreina María Luisa Gonzaga Manrique de Lara.
La introducción y el prólogo son muy buenos y persuasivos en su tesis (que lo que Juana Inés de la Cruz expresa es un amor apasionado y que estos poemas podrían considerarse como parte de un “canon” de literatura #lgbt), y el orden inédito en que se presentan los 50 poemas no deja lugar a demasiadas dudas. Como mínimo, estas dos mujeres se profesaron un gran e intenso amor ”platónico”. Os comparto estas bellísimas estrofas del poema 21:
“Ser mujer, ni estar ausente,
no es de amarte impedimento,
pues sabes tú que las almas
distancia ignoran y sexo.
Demás, que al natural orden
sólo le guardan los fueros
las comunes …
He encontrado en mi biblioteca esta pequeña joyita: una antología de los poemas que Sor Juana Inés de la Cruz dedicó a su “buena amiga” y protectora la virreina María Luisa Gonzaga Manrique de Lara.
La introducción y el prólogo son muy buenos y persuasivos en su tesis (que lo que Juana Inés de la Cruz expresa es un amor apasionado y que estos poemas podrían considerarse como parte de un “canon” de literatura #lgbt), y el orden inédito en que se presentan los 50 poemas no deja lugar a demasiadas dudas. Como mínimo, estas dos mujeres se profesaron un gran e intenso amor ”platónico”. Os comparto estas bellísimas estrofas del poema 21:
“Ser mujer, ni estar ausente,
no es de amarte impedimento,
pues sabes tú que las almas
distancia ignoran y sexo.
Demás, que al natural orden
sólo le guardan los fueros
las comunes hermosuras,
siguiendo el común gobierno.
No la tuya que,
gozando imperiales privilegios,
naciste prodigio hermoso
con exenciones de regio”.