Esto va así: ser humano que piensa un poco, ser humano que es socialista
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En este volumen se recoge la obra política de Oscar Wilde, "El Alma del Hombre bajo el Socialismo", algunos textos sobre la vida de otros autores del agrado de Wilde, como John Keats, críticas sobre obras de arte, como sus textos sobre "La galería Groosover", la correspondencia que mantuvo con las secciones de opinión de algunos diarios ingleses, y además, algunas conferencias sobre otras artes (decoración doméstica o el traje). En el principal escrito de esta obra se resumen las ideas políticas de Wilde acerca de la sociedad, de una hipotética sociedad socialista, y del arte bajo el socialismo: la rebeldía es el motor del progreso; se es lo que se es, no lo que se tiene; el trabajo es el peor crimen; todas las formas de gobierno son un fracaso; el Estado ha de hacer lo útil, el individuo lo bello; el arte es la forma más intensa de …
En este volumen se recoge la obra política de Oscar Wilde, "El Alma del Hombre bajo el Socialismo", algunos textos sobre la vida de otros autores del agrado de Wilde, como John Keats, críticas sobre obras de arte, como sus textos sobre "La galería Groosover", la correspondencia que mantuvo con las secciones de opinión de algunos diarios ingleses, y además, algunas conferencias sobre otras artes (decoración doméstica o el traje). En el principal escrito de esta obra se resumen las ideas políticas de Wilde acerca de la sociedad, de una hipotética sociedad socialista, y del arte bajo el socialismo: la rebeldía es el motor del progreso; se es lo que se es, no lo que se tiene; el trabajo es el peor crimen; todas las formas de gobierno son un fracaso; el Estado ha de hacer lo útil, el individuo lo bello; el arte es la forma más intensa de individualismo.
Wilde no defiende un socialismo estatista, sino una forma de anarquismo filosófico que bebe directamente de la lectura de Piotr Kropotkin: su socialismo es libertario, casi un individualismo radical disfrazado de colectivismo. Es explícito en este punto: "El Estado, en cuanto a su modo de acción, es un agente de coerción; no puede ser de otra manera". Su crítica a la caridad es especialmente afilada: “los que intentan hacer el bien dentro del sistema son los que más daño causan, porque sus remedios no curan la enfermedad, simplemente la prolongan.”