15 x 23 x 1 cm, 160 páginas
Idioma Español
Publicado por Edhasa (Castalia).
15 x 23 x 1 cm, 160 páginas
Idioma Español
Publicado por Edhasa (Castalia).
GANADORA DEL PREMIO TIFLOS DE CUENTO 2026 Una mujer que menstrúa un puzle; sociedades que hablan por telepatía, pero con iguales limitaciones en la comunicación; la imposibilidad de nacer hasta que la burocracia lo apruebe; habitar un cuerpo que no eres; la palabra como una máquina del tiempo o jugar a las casitas por siempre...
Milena V. Hidalgo nos regala en Jugar a las casitas un conjunto de veintidós cuentos de ficción urbana, escritos en una mezcla de absurdo, horror corporal y ciencia-ficción. Un libro sobre la identidad, la creación y el lenguaje como tecnología y magia, sobre los rituales que, en definitiva, cuajan humanidad.
«Milena Hidalgo tiene una habilidad quirúrgica de convencernos del absurdo de lo humano, que es nuestra propia naturaleza, y lo hace ofreciéndonos un banquete delirante a la par que lírico», Elaine Vilar Madruga
«Hay en los cuentos de Milena Hidalgo una imaginación …
GANADORA DEL PREMIO TIFLOS DE CUENTO 2026 Una mujer que menstrúa un puzle; sociedades que hablan por telepatía, pero con iguales limitaciones en la comunicación; la imposibilidad de nacer hasta que la burocracia lo apruebe; habitar un cuerpo que no eres; la palabra como una máquina del tiempo o jugar a las casitas por siempre...
Milena V. Hidalgo nos regala en Jugar a las casitas un conjunto de veintidós cuentos de ficción urbana, escritos en una mezcla de absurdo, horror corporal y ciencia-ficción. Un libro sobre la identidad, la creación y el lenguaje como tecnología y magia, sobre los rituales que, en definitiva, cuajan humanidad.
«Milena Hidalgo tiene una habilidad quirúrgica de convencernos del absurdo de lo humano, que es nuestra propia naturaleza, y lo hace ofreciéndonos un banquete delirante a la par que lírico», Elaine Vilar Madruga
«Hay en los cuentos de Milena Hidalgo una imaginación poética radical; es rarto decir esto de un libro narrativo, pero es su misterioso conocimiento y juego con el lenguaje lo que descompone y readma la materia lieterarias y lo que la hace feroz. Más que historias, en sus páginas se ensayan otras formas de existencia. Jugar a las casitas es lo más parecido a un dispositivo para desobedecer leyendo», Gabriela Wiever.