Cinco cosas del capitalismo
4 estrellas
Cuando un ve un libro en la estantería de una librería con el título “Introducción a la economía”, lo menos que puede llegar a pensar es que se trata de una entrevista a uno de los grandes de la economía. Tengo que decirlo, no me gustan los libros de entrevistas. Prefiero ensayos o novelas, pero tengo que reconocerle a este un gran valor: con este libro podemos conocer bastante a fondo a uno de los mejores economistas del siglo XX, quizá el más importante después de John Maynard Keynes. Hablamos de John Kenneth Galbraith.
Hay varias cuestiones que trata en este libro y me gustaría explicarlas brevemente: I) La tendencia natural del capitalismo al monopolio u oligopolio, II) La economía de mercado es una ficción teórica, III) Existe un grupo de poder que se está haciendo grande dentro de la clase financiera global: la Tecnoestructura, IV) Las “monedas flotantes” …
Cuando un ve un libro en la estantería de una librería con el título “Introducción a la economía”, lo menos que puede llegar a pensar es que se trata de una entrevista a uno de los grandes de la economía. Tengo que decirlo, no me gustan los libros de entrevistas. Prefiero ensayos o novelas, pero tengo que reconocerle a este un gran valor: con este libro podemos conocer bastante a fondo a uno de los mejores economistas del siglo XX, quizá el más importante después de John Maynard Keynes. Hablamos de John Kenneth Galbraith.
Hay varias cuestiones que trata en este libro y me gustaría explicarlas brevemente: I) La tendencia natural del capitalismo al monopolio u oligopolio, II) La economía de mercado es una ficción teórica, III) Existe un grupo de poder que se está haciendo grande dentro de la clase financiera global: la Tecnoestructura, IV) Las “monedas flotantes” no son la solución para la crisis de inflación, V) La propuesta de la Política Integral de Rentas y Precios o PIRP.
Galbraith es consciente de que el capitalismo tiende a formar monopolios u oligopolios. Esto se debe, según afirma, a una simple cuestión de números: una gran empresa aguanta mejor las inestabilidades y los imprevistos que una pequeña empresa. Además, lo que suele ocurrir entre periodos de inestabilidad, es que la gran empresa puede presionar los precios a la baja produciendo productos sin apenas margen de beneficio o, incluso, perdiendo dinero, para atraer a toda la demanda para sí, y arruinar a las pequeñas y medianas empresas. Esto, a la larga, le reporta más beneficios, y como el capitalismo es un sistema cuyo motor es ese, el beneficio, la tendencia general se demuestra clara. Esto es la teoría, pero en la práctica podemos ver cómo, realmente, esto ocurre. En cualquier sector de la economía podemos decir 3 o 4 empresas que son las que prácticamente cubren toda la demanda de un país –y cada vez más, a nivel mundial –.
En segundo lugar Galbraith afirma que la economía del libre mercado es una ficción teórica. Esto no es más que la constatación de un hecho que parece resistirse a todos aquellos defensores del dogma neoliberal. No existe en el mundo un mercado perfecto y la mayor parte de la economía se rige por mercados oligopólicos. Es cierto que algunas porciones de la misma están más cerca de un mercado libre y competitivo pero, porcentualmente, representan porciones bajas del PIB.
Un concepto importante en esta entrevista es el de tecnoestructura. Galbraith lo define como un conjunto de tecnócratas, con elevados conocimientos burocráticos, encargados de llevar el funcionamiento, la organización y la estrategia de las grandes empresas oligopólicas. Defiende la idea de que esta tecnoestructura es la que, verdaderamente, está tomando la decisiones y es, por tanto, la verdadera clase dominante en si. La clase financiera que “simplemente” disfruta de los suculentos sueldos mensuales que aporta estar en un consejo de administración o en la dirección de un determinado departamento, no controlaría realmente la empresa. Si se quiere regular el poder de estos monstruos económicos, hay que fijarse en esta tecnoestructura.
Galbraith también analiza la situación de las monedas flotantes y la verdadera situación de descontrol crónico que suponen. Las monedas flotantes se generalizaron con la entrada en el poder de Ronald Reagan y la destrucción del patrón oro para el dólar en la década de 1980. No evitan la inflación y suponen una pérdida de soberanía nacional. Él defiende como solución al desmedido incremento de la inflación que tiende a darse en los países desarrollados, implementar lo que ha venido a denominar una Política integral de Rentas y Precios o PIRP, o lo que es lo mismo, establecer controles, tanto a la subida de salarios, como a la de los precios, e incrementar la progresividad de los sistemas impositivos. De esta forma, para él, se aseguraría un control de la inflación sin tener que recurrir a las demostradas ineficaces políticas económicas neoclásicas (recortes de la inversión pública junto con el corte del dinero prestable) y los límites de las políticas Keynesianas (aumento del gasto público junto con un estímulo al crédito).