Esta no fue de colores
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Después de la caída del muro de Berlín, el liberalismo radical se instaura en Albania a través del gobierno de Sali Berisha. Las libertades burguesas prometían prosperidad y bienestar infinito a los poco más de 3 millones de habitantes que, en 1995, tenía el país. Desde 1992 hasta 1997 llevó el país, desde la economía estatalizada de Enver Hoxa, hasta la liberalización de todos los sectores públicos, incluyendo en esta liberalización una falta absoluta de toda regulación ¿Qué ocurriría en un país si, su presidente del gobierno creara y fomentara la creación de bancos privados que prometen entre un 35-100% de rentabilidad mensual en el dinero invertido y que, con la ley en la mano, puedan declararse inmediatamente en bancarrota, una ved captado todo el capital de los albaneses? ¿Qué ocurriría si, de la noche a la mañana, todos los habitantes de un país estuvieran literalmente arruinados?
La historia …
Después de la caída del muro de Berlín, el liberalismo radical se instaura en Albania a través del gobierno de Sali Berisha. Las libertades burguesas prometían prosperidad y bienestar infinito a los poco más de 3 millones de habitantes que, en 1995, tenía el país. Desde 1992 hasta 1997 llevó el país, desde la economía estatalizada de Enver Hoxa, hasta la liberalización de todos los sectores públicos, incluyendo en esta liberalización una falta absoluta de toda regulación ¿Qué ocurriría en un país si, su presidente del gobierno creara y fomentara la creación de bancos privados que prometen entre un 35-100% de rentabilidad mensual en el dinero invertido y que, con la ley en la mano, puedan declararse inmediatamente en bancarrota, una ved captado todo el capital de los albaneses? ¿Qué ocurriría si, de la noche a la mañana, todos los habitantes de un país estuvieran literalmente arruinados?
La historia fue la de siempre. La reacción de los albaneses, única. Manifestación en Valona, una ciudad del sur, que es reprimida violentamente por la policía: 4 muertes. Los manifestantes mantienen luchas con la policía. El entierro de los asesinados es multitudinario y la policía vuelve a reprimir. Entonces, es asaltada la comisaría de policía, se toman las armas y se queman vivos a los responsables de los asesinatos. El fenómeno se extiende por todo el sur de Albania, hasta la frontera griega. Solo los mercenarios Kosovares, americanos e italianos impiden que la revolución se extienda al norte. Las proclamas de la oposición oficial son la restitución de los ahorros, la dimisión de Berisha, elecciones anticipadas y amnistía a los insurrectos. Los insurrectos seguían avanzando por el sur del país. No querían que les devolvieran el dinero; solamente querían que les dejaran vivir.
Solamente la intervención internacional y la cesión a parte de las de la oposición oficial, desinflaron el movimiento y provocó que, sin ya causar más muertes, todo volviera a la normalidad.