En lugar de criticar el capitalismo, criticamos el drecimiento
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¿Qué es un “marco teórico”? Cuando uno lee a Thomas Kuhn entiende que la ciencia no está exenta de lo que denominaríamos “construcción de marcos teóricos”. Estos se elaboran en base a la evidencia disponible y, en nuestra sociedad industrial capitalista, en base también a las necesidades del complejo tecnocientífico. Si existen hechos que no terminan de encajar en el paradigma, se elaboran “hipótesis ad hoc”, que en ningún caso suelen suponer un cambio de marco teórico. No lo suponen, hasta que la acumulación de hipótesis ad hoc hacen insostenible el paradigma imperante porque, algunas (o muchas) de las hipótesis interpretan de manera alternativa (o directamente opuesta) los hechos y, entonces, se abre la puerta aque se produzca una “revolución científica” con la subsiguiente construcción de un nuevo marco teórico y, por tanto, un cambio de paradigma.
Expresado con éstas o con otras palabras, es así cómo algunos historiadores …
¿Qué es un “marco teórico”? Cuando uno lee a Thomas Kuhn entiende que la ciencia no está exenta de lo que denominaríamos “construcción de marcos teóricos”. Estos se elaboran en base a la evidencia disponible y, en nuestra sociedad industrial capitalista, en base también a las necesidades del complejo tecnocientífico. Si existen hechos que no terminan de encajar en el paradigma, se elaboran “hipótesis ad hoc”, que en ningún caso suelen suponer un cambio de marco teórico. No lo suponen, hasta que la acumulación de hipótesis ad hoc hacen insostenible el paradigma imperante porque, algunas (o muchas) de las hipótesis interpretan de manera alternativa (o directamente opuesta) los hechos y, entonces, se abre la puerta aque se produzca una “revolución científica” con la subsiguiente construcción de un nuevo marco teórico y, por tanto, un cambio de paradigma.
Expresado con éstas o con otras palabras, es así cómo algunos historiadores de la ciencia explican el cambio del conocimiento científico (dando luz a la sociología que lleva aparejada). Sin embargo, la lectura de este “tocho” de James W. Moore parece desafiar esta forma habitual de proceder del pensamiento científico. Es comprensible que cuando se quiere hacer política, entendida ésta como una suerte de ingeniería social destinada a la creación y promoción de espacios ideológicos proclives al crecimiento de una propuesta política concreta, se necesiten “marcos teóricos” y relatos de lo que acontece que abonen, también, esta posibilidad. Este ejercicio de “batalla cultural” es respetable. Sin embargo, el objetivo puede también ser, además de favorecer tu propuesta política, limitar y/o entorpecer el desarrollo de otras posturas que pueden competir contigo. Este parece ser el caso de Moore.
En una época donde el ecologismo político se ha debatido duramente entre la propuesta decrecentista y la propuesta del Green New Deal, Moore critica duramente el decrecentismo para, a continuación, revestir todo el lenguaje del ecologismo político de hibridismo liberal. Aprovecha la clásica dicotomía naturaleza-humano para afirmar que el capitalismo, al ser un producto humano, es también naturaleza y, debido a su naturaleza creador, “crea” naturaleza. Así parecería abrir la puerta a su justificación más que a construir un marco teórico que contribuya a tesis emancipadoras. Otros análisis que realiza son valiosos, pero nada novedosos: la necesidad de una “Naturaleza barata” para que el capitalismo “cree naturaleza” ya lo postuló Rosa Luxemburg en La acumulación del capital bajo el concepto de hinterland. Jorge Reichman, en una reseña sobre este mismo libro, recoge a la perfección el sentir que muchas personas hemos sentido cuando lo leíamos “Moore parece formar parte del bando de los “vendecalma”, sector de izquierdas en su caso. Relax, bro –esto parece una catástrofe ecológica, pero no es más que un nuevo estado del oikeios (que es la relación creativa, generadora y multidimensional de las especies con el medio ambiente)”.
Porque hay muchos conceptos que crea, transforma y muta a lo largo del libro cuya proposición parece más cercana a la de la destrucción/eliminación de los postulados del decrecentismo. Por ejemplo, para Moore no existen “límites externos” al capitalismo (límites biofísicos) porque, al ser el capitalismo parte de la naturaleza y crearla a la vez (lo que denomina la “doble internalidad” de capitalismo-en-naturaleza y naturaleza-en-capitalismo), la mera existencia de límites externos es una falacia lógica. Así, “los ‘límites al crecimiento’ no son externos, sino que proceden de relaciones internas al capitalismo”. Por tanto, son límites sociales. Por tanto, son en cualquier caso mutables políticamente. En un sentido es cierto: podemos optar por sociedades que centren sus esfuerzos en una redistribución radical de la tierra y un consumo decreciente de recursos que acabe en unos usos energéticos mucho menores y en la promoción de usos de la tierra que capturen CO2. Todo ello es cierto. Pero cuando todas estas redefiniciones conceptuales, proposiciones y reinterpretaciones se utilizan para insuflar optimismo vacuo de propuestas concretas, por un lado, y para atacar autores y propuestas alternativas dentro del ecologismo político (el decrecentismo, en concreto) uno no puede más que pensar en lo peor.
No pierdas el tiempo con este libro. Solamente es útil académicamente. No hay que conocer todo lo que se escribe en un determinado campo a no ser que sí tu campo de estudio. Para activistas y personas interesadas por el conflicto entre recursos, biodiversidad y capitalismo es una pérdida de tiempo.
• Otras reseñas consultadas
González Reyes, L. (2021, enero 23) El capitalismo en la trama de la vida. ElSaltoDiario. [www.elsaltodiario.com/ecologia/resena-libro-jason-w-moore-capitalismo-trama-vida]
Ramón Sánchez Á. (2022). J. W. Moore, El capitalismo en la trama de la vida. Ecología y acumulación de capital, Madrid, Traficantes de Sueños, 2020, 351 pp. Res Publica. Revista de Historia de las Ideas Políticas, 25(2), 271-273. doi.org/10.5209/rpub.83141